domingo, 25 de septiembre de 2011

Bella y Raúl

La historia empieza con Raúl y Bella que son una pareja que se quieren mucho, pero ambos son muy independientes cada uno en su casa y Dios en la de los dos. Lo que si hacen a veces es pasar algún fin de semana juntos y en un fin de semana cualquiera transcurre esta bonita historia.
Raúl pasó a recoger a Bella, habían decidido pasar ese fin de semana en un bonito hotel, de un maravilloso y tranquilo pueblo sólo deseaban pasar esos días sin otra preocupación que ser muy felices juntos y amarse mucho. Inician el viaje en una soleada mañana de sábado, no tienen prisa ya están juntos que es lo que ellos desean, el viaje es de lo más divertido no paran de reír.
Pararon a mitad de camino para comer, como Bella dijo que iba a pagar ella escogieron un restaurante sencillo, limpio y económico, la economía de Bella no es muy boyante, pero poco importaba el lugar, lo que ellos deseaban era estar juntos, después de comer y tomar el café iniciaron nuevamente el viaje hasta llegar a su lugar de destino.
Cuando llegaron al bonito pueblo donde iban a pasar esos días se dirigieron al hotel a dejar su poco equipaje y después de ver la habitación decidieron salir a pasear y recorrer el pueblo. Paseaban cogidos de la mano y de vez en cuando hacían una parada para juntar sus labios y besarse largamente, parecían dos jovencitos muy enamorados, no eran jovencitos pero sí estaban muy enamorados. Recorrieron el pueblo y se pararon en un típico restaurante, donde tomaron una ligera cena y mientras cenaban no pararon de comentar lo bien que lo iban a pasar esa noche llena de amor, deseo y pasión.
Volvieron al hotel y pidieron que les subiesen a la habitación una botella de cava. Ya en la habitación se fueron desnudando y besando muy lentamente disfrutando mutuamente de sus cuerpos. Se bañaron juntos, se vistieron con escasa ropa, Raúl simplemente con un slip y Bella con un bonito tanga que se había comprado expresamente para sorprender a su amor. Bella cuando estaba junto a Raúl sólo se preocupaba de hacerlo muy feliz, Raúl era lo principal para Bella cuando estaban juntos, era su alegría, su ilusión, su felicidad lo quería y amaba mucho, Bella se puso simplemente una camiseta encima del tanga, así cómodos y ligeros de ropa decidieron salir al balcón del hotel a tomarse el cava, se sirvieron una copa, y se tumbaron en las hamacas que había. La luna estaba llena y el reflejo de ella se reflejaba en sus rostros, eran felices allí en la tranquilidad y paz de ese pueblo, solo perturbada por el paso de algunas personas que paseaban por el pueblo.
De repente Raúl dijo: “Bella, enséñame el tanga que llevas” Bella se levanto la camiseta y le mostró su nuevo tanga y le dijo: “¿te gusta mi amor? Me lo compré para ti, para que seas muy feliz a mi lado”, “Me gusta mucho cariño, pero me gustas más sin el tanga” le dijo Raúl, para seguidamente decirle: “Ven cariño siéntate aquí a mi lado” y Bella se sentó a su lado y empezó a besarlo y acariciarlo y le dijo: “Raúl como te dije un día esta noche te voy a comer a besitos de la cabeza a los pies” y Raúl le respondió :” Aquí estoy mi amor soy todo tuyo cómeme todo entero”, los dos sonrieron y Bella empezó a besarlo empezando por los pies para ir subiendo poco a poco parándose y besándolo con más intensidad en una parte del cuerpo de Raúl donde mayor placer le producía que Bella interpretó así al oír el gemido de placer que emitió. Estaban tan ansiosos el uno del otro que no les importaba el sitio donde se encontraban y se encontraban en una tumbona en el balcón del hotel, pero poco les importaba a ellos el lugar, sólo deseaban ser felices cuando estaban juntos.
De repente Raúl dijo: “Bella hagamos aquí en el balcón el amor” a lo que Bella le contesto: “vale mi amor, pero me pido debajo para que no me vean, si se tiene que ver algún culo que sea el tuyo” y los dos emitieron una enorme carcajada. Se desprendieron de la poca ropa que llevaban. Bella se tumbó en la tumbona y Raúl la tapó con su cuerpo. Hicieron el amor entre risas, besos, caricias y mucho placer. Cuando terminaron de amarse y sus cuerpos se relajaron de la excitación que habían tenido siguieron en esa posición un largo rato besándose, susurrándose cosas bonitas y dulces al oído y reían al pensar si alguien había pasado por la calle y los podía haber visto u oído, porque ellos no se habían dado cuenta de nada, estaban tan inmersos en proporcionarse placer mutuamente que se les había olvidado donde estaban.
Se levantaron y decidieron volver a bañarse juntos, les encantaba hacerlo siempre juntos y usar de esponja sus manos para rozar todos los rincones de sus cuerpos, salieron de la ducha se secaron y se fueron a la cama y allí en la cama rozando sus cuerpos desnudos y abrazados empezaron hablar de todos los temas que se les iban ocurriendo, no había ningún tema prohibido que ellos evitasen tocar. Les encantaba discutir por cosas banales sin importancia y se lo pasaban muy bien. Bella hablaba más que Raúl y Raúl se reía con ella.
De repente Bella sacó de su neceser un bote de aceite para masajes y le propuso a Raúl darle un masaje, Raúl no se lo pensó y enseguida se giro de espalda para que Bella le diese el masaje. Bella empezó a masajear el cuerpo de Raúl a la vez que iba besando cada parte del cuerpo de su amor, empezó por los hombros, fue bajando por la espalda, glúteos, piernas y pies, después del masaje por la parte de la espalda le pidió a Raúl que se girase y subida encima de él empezó a besarle y masajearle el pecho, Bella era muy feliz, era muy pesada, besucona y tocona cuando estaba con Raúl no quería separarse de él ni un segundo y lo que más deseaba cuando estaba con él era hacerlo el hombre más feliz de la tierra, lo quería con locura, lo adoraba, se sentía muy orgullosa de él, siguió dándole el masaje y jugando con una parte de Raúl que a ella mucho le gustaba, los dos sonreían eran la pareja más feliz del mundo entero. Después del masaje los dos se introdujeron en la cama y abrazados siguieron hablando hasta que el sueño se apoderó de ellos.
Al amanecer, cuando un rayo de luz entraba por la ventana de la habitación y los dos seguían muy abrazados Bella besó a Raúl y le dijo: “Buenos días mi amor.” Y por debajo de la sabana su mano empezó acariciar el pecho de su amor, siguió acariciándolo con sus besos y su mano empezó acariciar a su “Raúl pequeñito” como ella llamaba a esa parte del cuerpo de Raúl que a ella la volvía loca y “Raúl pequeñito” al notar la mano de Bella de repente se despertó y creció, ella siguió acariciándolo mientras que su boca se desplazaba por todo el cuerpo de Raúl y fue bajando hasta que su boca se encontró con “Raúl pequeñito” el cual se introdujo en su boca, Raúl emitió su primer gemido de placer. Bella siguió jugando con “Raúl pequeñito” hasta que Raúl ya no podía más y le pidió que se subiese encima de él a lo que Bella accedió con todo su placer, ella empezó a moverse encima de él al principio muy lentamente, pero cada vez su ritmo aumentaba, Raúl acariciaba los pechos de Bella y ella le besaba con placer e ilusión, estuvieron largo rato proporcionándose un placer inmenso hasta que en el silencio de la habitación se escuchó un largo gemido de placer, era el gemido que culminaba ese momento de gran placer para los dos.
Bella quedó tumbada encima de Raúl, besándole y diciéndole lo mucho que lo amaba y lo feliz que era junto a él, así permanecieron largo rato, hasta que decidieron levantarse y darse un baño.
Bajaron a desayunar al restaurante y desde ahí emprendieron el viaje de regreso a sus casas, tuvieron un viaje lento, no tenían ninguna prisa en llegar, pararon a comer, esta vez fueron a un restaurante de mayor lujo que el anterior, pagaba Raúl esta vez y la economía de Raúl era bastante mejor que la de Bella y después de comer volvieron al camino que los llevaba de vuelta, Raúl dejó a Bella en su casa y él se fue para la suya, no sin antes despedirse con un montón de besos.