sábado, 2 de junio de 2012

Adiós hermana


Hoy amaneció un día radiante con un sol que brillaba mucho, pero para mí es el día más oscuro de mi vida.
Hermana mía hoy 31 de mayo voy a decirte adiós para siempre, aunque tú nunca te iras de mi lado porque vives en mí, vives en mi corazón y eso va a ser siempre así.
Todo ha sido tan rápido que no me ha dado tiempo de asimilarlo y aún espero que vuelvas a entrar por la puerta de tu casa y me sonrías y me digas que todo a sido un mal sueño.
Me has dejado huérfana de tus besos, de tus caricias, de tu cariño, de tu amor, de tu sonrisa, tú eres mucho más que “mi tata” eres mi cómplice, mi confidente, mi amiga. Nunca te llame Carmen ni hermana siempre eres “mi tata” y llevo tres días diciéndote hermana no te vayas no me dejes sola, mi hermana del alma.
Hoy todos los que te queríamos nos reunimos para decirte adiós y te prometo hermana, que hubieses necesitado veinte bolígrafos para escribir el nombre de todas las personas que estábamos en la Parroquia, cómo te querían hermana, en la Parroquia no cabía nadie más, la gente de pie para decirte adiós. Un señor del colegio en el que trabajas habló de ti, y mientras él hablaba de fondo había lamentaciones y llantos de tus amistades, que cosas tan bonitas dijo de ti, todos, todos nos derrumbamos y lloramos al oír lo que decía de ti.
Hermana mía no puedo creer aún que ya no estas aquí que te has ido para siempre a mí ya no me quedan lágrimas para llorarte, pero sé que tú quieres que yo siga adelante sin tristeza, sin llantos y sobre todo cuidando a nuestros padres, me has dejado una labor muy importante cuidar a nuestros padres y te prometo que no les va a faltar nada mientras yo viva y les voy a dar el cariño de las dos para que sean muy felices.
Hermana mía pocas veces te dije lo que te quiero, lo mucho que te quiero, que eres mi ejemplo a seguir, en tu cama del hospital cuando ya estabas malita, dicen que tú nos oías aunque los ojos los tenias cerraditos, yo fui muy valiente y entre a verte y te bese, te acaricie y te dije que te quería, me escuchastes verdad? Hoy y siempre te diré lo mucho que te quiero.
Dios no ha sido justo arrebatándote de mi lado, pero si te ha llevado con Él por algo será, quizás porque te quedaba mucho por sufrir y así ya no sufrirás más. La leucemia pudo contigo. Descansa en Paz hermana y cuida de tus hijos, de tu marido, de tus padres y de todos los demás que te queremos. Un día hermana voy a verte y juntas volveremos a reírnos y disfrutar.

Te quiero hermana.