sábado, 3 de noviembre de 2012

Te quiero mamá.


Mamá hoy quiero decirte muchas cosas que no te dije aún, quiero dedicarte esta carta con todo mi amor, el amor que siento por ti.
Te fuiste de mi lado y en silencio. Fue tu partida en una noche fría y lluviosa,  tu corazón dejo de latir.
Yo no estaba sola, hasta el final hiciste las cosas bien, 13  noches llevaba durmiendo contigo en esa inmensa habitación, pero tú querías que yo  pudiese compartir ese dolor con alguien y esperaste a que tu sobrina Lali,  a la que tanto quieres, un ángel decías tú que es tu sobrina, estuviese junto a ti y a mi lado para poder llorar juntas. Y esa noche del 31 de octubre tú decidiste partir en silencio y  Lali y yo estuvimos en tu último suspiro y juntas nos fundimos en un abrazo y lloramos por ti, te dimos un beso a tu cuerpo sin aliento, estabas muy quieta, parecía que dormías.

Una princesa parecías, allí en tu cama, dormida.
Hoy te quiero recordar y darte las gracias por dejarme compartir tu vida 52 años, toda una vida llena de amor y felicidad, en un hogar alegre y feliz.
Tu vida ha sido muy feliz junto a tu Quico, 61 años de vida en común y de ese amor nacimos mi hermana y yo y los cuatro juntos hemos vivido una maravillosa vida, siempre unidos, siempre felices, hasta en los momentos difíciles siempre hemos sonreído. Rodeada de familia siempre hemos estado, tus nietos, tus yernos, tus hermanas, tus cuñadas, tus sobrinos, todos te adoraban y tú una palabra cariñosa siempre tenias para animarnos y hacernos feliz.
Muy presumida eras, a la calle sin tus labios sin pintar no podías salir, tu pelo siempre arreglado, estrenar ropa era tu mayor ilusión. Siempre alegre estabas y con tus comentarios divertidos siempre nos hacías reír. Muy querida por todos tus amigos eras. Y es que es tan fácil quererte mamá¡¡¡ que millonaria en amistades eras.
Te fuiste porque no podías vivir sin tu Quico. Tres meses llevabas viviendo sin él y ya no podías seguir viviendo sin tu amor y querías irte con él.  Al llegar al cielo una sorpresa te has llevado tu hija Carmen allí te estaba esperando. Ahora ya estáis los tres juntos y a mí me dejáis aquí, huérfana de vuestro amor.
Tu espíritu luchador a la vida se aferraba,  mas Dios, desesperado, a su lado te llamaba.
Yo, madre, ante ti me arrodillo, dando las gracias por darme la vida y protegerme siempre y prometo no defraudarte con mi comportamiento en la vida, madre mía…
Hasta luego mamá, un día voy a ir a veros a los tres y de vuestro lado ya no me moveré.
En ángel ahora te has convertido, y velando por nosotros estás.

Te quiero mamá.