martes, 6 de enero de 2015

Una boda sencilla.

Os voy a contar cositas del año 2014, lo primero que quiero contar es que después de 34 años de convivencia con mi marido y digo marido ya veréis porqué, y un hijo en común de 26 años, por fin me he decidido y me he casado. Se lo debía a mi madre y a mi hermana, que me lo pidieron mil veces y yo como rebelde que soy, erre que erre, que no me casaba. 
Asido una boda intima, triste, pero estoy feliz porque ellas y seguro que mi padre también están ahora muy contentos.
Fuimos solo ocho personas, mis dos testigos, Felix y Mary, mi hijo y su novia, mi tia Pepi, y la juez de paz que es la mamá de Anna mi sobrinita, y por supuesto Anna mi sobrinita. Ahhhhhhh la secretaria del Ayuntamiento tambien estaba y mis dos perritos; Coco y Hundo.
Fue en un pueblo pequeñito de Castellón, un día laborable, no hubo anillos, ni música. Sólo un ramo de flores que mi amiga y testigo Mary tubo el detalle de llevar.
Fue el uno de octubre, que lucio un día radiante y nada de frío.

El día anterior de la boda nos fuimos, mi hijo, Elisabeth, mi tia, mi marido, los dos perros y yo a dormir a Peñiscola. Pasamos la tarde paseando por el pueblo, fuimos a cenar y volvimos a pasear. El hotel de Peñiscola muy bonito y sobre todo me gustó porque aceptaban perros. El día de la boda nos levantamos, nos arreglamos, fuimos a desayunar otra vez a pasear y nos pusimos rumbo a LA POBLA DE BENIFASAR - Castellón. Llegamos al pueblo y nos fuimos hacer el vermouth al único bar que había abierto en el pueblo y después nos fuimos al Ayuntamiento y allí delante de las personas que quiero me convertí en una mujer casada.
No hubo fotógrafo así que las fotos son caseras.