miércoles, 11 de noviembre de 2015

Renata, una niña especial.

Hoy quiero contar una injusticia, por lo menos a mi me parece así.
Tengo una vecina que tiene una niña de tres añitos, preciosa, encantadora, cariñosa es un amor de niña se llama Renata, es guapísima y es especial; es autista.
Viven las dos solitas, el padre? desaparecido, ahora que tiene tres añitos el padre quiere quedársela, claro... ahora ya está criadita, pero lo que no sabe el padre es que su hija es especial, yo le digo a la madre: tranquila María cuando el señor ese que dice ser su padre ahora, ese señor que no fue capaz ni de darle sus apellidos, ese señor que no se ha preocupado de saber si tu hija tenia comida a diario o si pasaba hambre, ese señor que es tan cobarde que no se ha acercado a ver a Renata nunca y que no tiene el valor de llamarte o decirte cara a cara que quiere a su hija y se esconde detrás de abogados, sepa lo especial que es tu hija dirá que te la quedes tú.
Renata es super cariñosa siempre está abrazándote, pero es agotadora, es hiperactiva no para quieta un segundo. Yo me la quedo algunos ratitos y la verdad es que acabo agotada porque has de estar muy pendiente de ella. Ella no obedece, no tiene miedo a nada, no habla, lleva pañal aún, pero se le nota en la cara lo feliz que es. Es feliz a su manera, vive en su mundo y sonríe y te da una felicidad cuando la ves sonreír, una felicidad que no es pagada con nada. Cuando me echa sus bracitos para que la coja y le de un achuchón, me muero de felicidad.
Renata va al colegio, pero va a un colegio normal y claro ella como es especial requiere más dedicación que la profesora por mucho que quiera no puede prestarle porque tiene 14 niños más. Pero no hay plazas ni dinero para llevarla a un colegio especial. Su mamá Maria está cobrando el paro y no puede permitirse pagar un colegio especial.
Lo que me parece una injusticia es que el gobierno solo le pague dos días a la semana el comedor, dos días solo, y los demás tres días? Su mamá necesita descansar, buscar un trabajo y no puede hacerlo porque no tiene dinero para dejar a comer a su hija todos los días en el colegio.
 Tiene que pagar un alquiler para poder vivir las dos.
Ahora han venido a valorar a Renata y esperemos que el gobierno les de una ayuda, pero claro... como están las cosas eso puede tardar.
Y cuando a Maria se le acabe el paro, de qué vivirán?
No hay colegios subvencionados para estos niños tan especiales?
Dónde está todo nuestro dinero que pagamos en impuestos?