sábado, 23 de enero de 2016

Mi familia

Ayer fui a la psicóloga, como hago cada mes y no salí muy contenta de la consulta, por primera vez mi psicóloga se enfado un poquitín conmigo.
No os  había dicho que voy a la psicóloga? Pues sí, acudo cada mes a ver a mi querida psicóloga desde hace tres años. Silvia es un amor de mujer, dulce, cariñosa y dispuesta ayudar y es psicóloga de la Seguridad Social, y es la mejor psicóloga que podía tener.
El día que me toca ir a la Psicóloga voy feliz porque con ella no tengo que fingir mi estado de humor. Ya os conté un día que soy muy reservada para mis cosas y que no soporto que la gente me tenga lástima, por ese motivo aunque yo me haya pasado toda la noche llorando, cuando me levanto me arreglo y me pinto mi mejor sonrisa y salgo de casa para ir a trabajar o donde tenga que ir como la mujer más feliz del mundo y sin problemas.
Ayer con Silvia hablábamos de la falsedad de las personas, yo le decía que en esta vida hay muchos falsos y no se puede confiar en nadie. Y ella me contestó: "Tú me vas a decir que la gente es falsa, cuando la más falsa del mundo eres tú".Y no puedo rebatirle ese comentario porque es así, no soy falsa de que no se pueda confiar en mí, se puede confiar en mí con toda seguridad. Soy falsa porque aunque me esté muriendo de dolor y de pena jamás diré que estoy mal. Cuando me preguntan ¿Cómo estás? yo siempre contesto: bien. Aunque internamente esté fatal. El ser así como dice Silvia tiene sus desventajas y es que agota mucho porque siempre tienes que estar dispuesta a sonreír y eso no es bueno. Yo nunca he querido que la gente sepa que soy débil y me cuesta mucho mostrar mis debilidades delante de las personas, conocidas o no conocidas. Ni siquiera mis mejores amigas me han visto llorar nunca y siempre les digo que estoy bien, claro... que ellas me conocen y saben que les estoy mintiendo y me dicen; Para qué te vamos a preguntar cómo estás, si tu respuesta siempre es la misma; bien, bien.
Dice Silvia, mi psicóloga, que tengo mucha rabia acumulada y eso no me deja ser feliz. Y yo os pregunto ¿vosotros no tendríais rabia si os hubiese pasado lo que a mi me ha pasado? y paso a explicaros un poquito el motivo de mi rabia.
Mi hermana de 56 años un viernes sangro por las encías y nos fuimos de urgencias y el diagnóstico fue; una leucemia. La ingresaron en el oncológico y allí pasó, viernes, sábado, domingo, lunes y el martes. El martes hablo con ella por telefono por la mañana, estaba animada aún sabiendo que le quedaba un tiempo duro que pasar. Ese mismo martes cuando salgo de trabajar voy a verla al hospital y ya no me pudo ver, no me pude despedir de ella, ya se había ido al cielo. En cuatro días tan solo mi hermana se fue.
A los 44 días estando trabajando vino mi prima a buscarme para que saliese antes, porque mi papá había empeorado. Ese mismo día yo por la mañana había estado con mis padres y habíamos hablado y me había despedido de los dos hasta la tarde cuando saliese de trabajar que iría de nuevo a verlos, nunca olvidaré ese día fue el día 10 de julio, Sta. Amalia, el día de mi santo. Cuando vi a mi prima en el trabajo supe que algo había pasado salí antes del trabajo y cuando llegue al hospital mi papá estaba sedado y dormidito tampoco me pude despedir de él. Porque ya se había ido con mi hermana.
En agosto nos fuimos mi marido, mi madre y yo de vacaciones, por sacar a mi madre y distraerla.
En septiembre vamos al médico con mi marido por que el habla le había cambiado y estaba afónico, resultado: Cáncer de laringe. Quimio, radio, un sin vivir, a mi madre la ingresaron por una arritmia, mi mamá ingresada en un hospital, mi marido ingresado en otro hospital y yo volviendo loca.
En octubre por fin una buena noticia, mi sobrino el hijo de mi única hermana que se fué al cielo es papá de Nil y Nico dos mellizos !que ilusión¡, pero que poco nos duró la ilusión a los 10 días de nacer fallece un bebé y a los 12 días fallece el otro. Nuevo palo en mi vida.
Mi mamá tiene un cáncer de mama y se le ha hecho metástasis y los dolores son continuos, voy al oncológico hablo con su oncólogo, que jamás podré agradecerle lo que hizo por mi mamá, y me dice que la lleve para que la vea, vamos el 18 de octubre al oncólogo y la dejan ingresada, ella es feliz le tratan los dolores y ya no le duele nada, 13 días sin sufrimiento donde mi vida era ir a trabajar y irme al hospital con mi madre, allí dormía, comía, me duchaba, pero estaba feliz porque mi madre había dejado de tener dolores. Mientras mi marido seguía con la quimio con su petaca a cuesta, gracias a mis tías Amalia y Pepa hermanas de mi madre, mi prima Lali y mi hijo pude soportar todo esto.
El día 31 de octubre, una noche lluviosa y fría mi mamá dio su último suspiro, esta vez estaba yo junto a ella. En tan solo cinco meses pasé de tener una familia unida y feliz a quedarme huérfana de padres y hermana.
Al año menos 15 días de fallecer mi mamá se va mi tía Amalia, mi madrina la persona que siempre estuvo a mi lado, que me preparaba caldito calentito para que comiese, la que me acompañaba siempre que había que hacerle una prueba a Fernando, mi soporte, mi apoyo, mi muleta la madre de mi ángel de la guarda mi prima Lali. El cáncer se llevo a mi hermana, mi mamá y a mi madrina. Mi papá falleció de una insuficiencia respiratoria.
Ahora decirme no es para tener rabia.
Le digo a Silvia que claro que tengo rabia, coraje, dolor y no creo que exagere. Mi vida se derrumbó en muy poquito tiempo. Y yo seguí ahí sin quejarme, sin faltar al trabajo ni un solo día, sonriendo como si no me pasase nada.
Lo único que pedí a mis compañeros de trabajo es que no me preguntasen ¿cómo estás? era oír esa simple frase y no podía parar de llorar. Yo estoy de cara al público en mi trabajo y tengo que estar agradable y sonriente y así estuve siempre. A nadie le tenía que importar lo mal que yo estaba, yo iba a trabajar porque me pagan y me pagan pagan por trabajar no por llorar.
Ahora después de tres años de todo eso, estoy sufriendo las consecuencias  y ahora llevo una temporada de bajón. Estoy segura que lo superaré, pero es muy difícil, la mente es muy difícil de controlar y yo cada día que pasa extraño más a mi familia, Querer abrazarlos y no poder hacerlo me quita las energías y las ganas de vivir. Pero aquí sigo luchando cada día, tengo a mi marido que el cáncer no ha podido con él biennnnn, tengo a mi hijo, tengo a mi prima, tengo muchas más primas y primos pero ninguno igual que mi Lali y tengo a mis amigas que ahora son como mis hermanas, qué más puedo pedir.
Gracias por leerme,  escribir esto a sido como una terapia para mí, volver a revivir  todo lo ocurrido y por primera vez poder contarlo públicamente cosa que jamás he hecho. Siempre me limito a decir mi hermana y mis padres fallecieron. Hoy he explicado todo, he abierto mi corazón y le he hecho caso a Silvia que me dice que tengo que sacar todo ese dolor y rabia que acumulo de dentro de mí.