jueves, 11 de febrero de 2016

Los hijos nos convertimos en padres de nuestros padres.


Hoy he leído una historia que me ha hecho saltar las lágrimas y saber lo que es el amor. Me ha recordado muchas cosas esta historia, muchas cosas vividas personalmente y ojalá pudiese seguir yendo a comer con mi papá aunque le tuviera que limpiar su boquita 100 veces. No me importaría nada hacerlo con tal de tenerlo a mi lado y poderlo abrazar. 
Ahora paso a escribiros la historia tan bonita que he leído, no sé quien la escribió por eso no puedo poner su nombre.


Un hijo llevó a su padre a un restaurante para disfrutar de una deliciosa cena. Su padre ya era bastante anciano, y por lo tanto un poco débil también. Mientras comía, un poco de los alimentos caía de cuando en cuando  sobre su camisa y su pantalón. Los demás comensales observaban al anciano con sus rostros distorsionados por el disgusto, pero su hijo permanecía en total calma.

Una vez ambos terminaron de comer, el hijo, sin mostrarse ni remotamente avergonzado, ayudó con absoluta tranquilidad a su padre y lo llevó al sanitario. Limpió las sobras de comida de su arrugado rostro, e intentó lavar las manchas de comida de su ropa, amorosamente peinó su cabello gris y finalmente le acomodó los anteojos.

Al salir del sanitario, un profundo silencio reinaba en el restaurante. Nadie podía entender cómo es que alguien podía hacer el ridiculo de tal manera. El hijo se dispuso a pagar la cuenta, pero antes de partir, un hombre, también de avanzada edad, se levantó de entre los comensales, y le preguntó al hijo del anciano: "¿No te parece que has dejado algo aquí?"

El joven respondió :"No, no he dejado nada". Entonces el extraño le dijo: "¡Sí has dejado algo! ¡Has dejado aquí una lección para cada hijo, y una esperanza para cada padre!" El restaurante entero estaba tan silencioso, que se podía escuchar caer un alfiler.

Uno de los mayores honores que existen, es poder cuidar de aquellos adultos mayores que alguna vez nos cuidaron tambien. Nuestros padres, y todos esos ancianos que sacrificaron sus vidas, con todo su tiempo, dinero y esfuerzo por nosotros, merecen nuestro máximo respeto.

Felicito a la persona que haya escrito tan bonita historia, felicito a todos esos hijos que no se avergüenzan de salir a comer con sus papás aunque de vez en cuando de su boca caiga un trocito de comida..


Foto encontrada en: Todo hijo se convierte en un padre de su anciano padre, y leer lo que pone en esta página, es precioso.