martes, 9 de febrero de 2016

Un día feliz.

Hoy Lunes 8 febrero 2016 un Sido Un día especial.
He empezado la mañana yendo un rehabilitación para mi tendinitis que no mejora nada, pero como faltan aún muchos días para ir a la Dra. de rehabilitación, pues quieren que vaya hasta el día de la visita y, voy yo tan contenta, ya hemos  hecho un grupito de mujeres muy bonito y sobre todo he congeniado con Mª Carmen que también tiene tendinitis y nos hemos hecho casi amigas, somos de la misma edad y coincidimos en los muchas cosas, nos hemos intercambiado los números de teléfono, y nos esperamos en la parada del autobús, aunque vivimos en el mismo pueblo estamos bastantes retiradas. Hoy nos hemos sentado, después de la Rehabilitación, a tomar un cortado y como yo fumo pues hemos buscado una terraza que diese el sol.
Aun me quedaba mucho día por delante y una grata sorpresa que recibir.
Yo estoy apuntada en un grupo de cocina donde compartimos recetas y trucos, pues hará unos tres años una compañera del grupo me hablo por privado, es con la única que he hablado, hablamos de comidas y después nos quisimos conocer un poquito más. Era el destino el que había decidido que nosotras dos hablásemos, cada día que hablábamos coincidimos en mas cosas. las recetas de comida pasaron a un segundo lugar y lo que empezó a importarnos era nuestras vidas.
Nos dimos los números de teléfonos y  empezamos a wasapearnos y era preciosa la relación que íbamos creando, somos como almas gemelas en  muchas cosas. Lo peor de todo es que vivimos muy lejos la una de la otra, ella en Santander y yo en Barcelona.
Ella ya quiso venir a verme en mayo, después de tener el billete de avión comprado no lo pudo aprovechar  por culpa de una bronquitis.
Hoy por fin se ha producido ese encuentro y ha sido maravillo. Hemos comido juntas, juntas hemos reído y hasta alguna lágrima hemos soltado por todo lo ocurrido en nuestras vidas.
Begoña, así se llama mi alma gemela, ha sido mamá tres veces, dos niños y una niña, eran su vida y su ilusión, Pero ahora solo tiene un hijo con ella porque los dos pequeños están en el cielo.
En la mirada de Begoña, a pesar de ser una mujer muy alegre se esconde la tristeza de haber perdido a su niña y a su niño. Nos  hemos animado mutuamente, lo hemos pasado muy bien. Begoña es una "chicarrona" del norte, alta, guapa, con una melena preciosa y seis años más joven que yo. Yo soy un "taponcillo" a su lado, hemos paseado cogidas del brazo, nos hemos regalado unos detallitos para recordarnos siempre y hemos quedado en volver a vernos, ahora tendré que ser yo la que algún día viaje a Santander, ciudad que por cierto me encanta, me gusta mucho la elegancia de esa ciudad. Estuve en Santander hace años, pero claro, no conocía a Begoña.

Hoy he sido feliz, gracias Begoña por regalarme un día de felicidad.