El blog de Alma Buendía Soleado

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Hoy tocaba cambiar de rutina


Hoy ha sido un día diferente a los demás. No hemos hecho nada extraordinario, pero hemos cambiado la rutina y, oye, qué bien sienta de vez en cuando.

Esta mañana ha venido Roser a buscarme y nos hemos ido juntas a dejar a Coco en casa de Blanca. Toni se ha venido con nosotras y, desde allí, hemos decidido ir a desayunar a un bar nuevo que han abierto, Alma Ibérica.

Hoy no tocaban churros. Hoy tocaba bocadillo de morcilla de cebolla. Eso sí, en versión mini, porque eran unos bocadillitos pequeñitos.

Roser ha dicho que estaba tan bueno que se ha pedido otro. 😂 Total: Roser se ha comido dos, yo uno y Toni se ha pedido un bocadillo enorme de lomo con queso. Para acompañar, una clarita y muchas ganas de pasarlo bien.

Hemos hablado, nos hemos reído, nos hemos hecho fotos y hemos disfrutado muchísimo. De esas mañanas que empiezan con un simple "vamos a desayunar" y, sin darte cuenta, pasan más de dos horas.

Después ha llegado Juanita. Ayer me había comprado unas albóndigas pequeñitas, de esas que yo llamo de canicas, que están buenísimas, y ha venido a traérmelas. Ella no ha querido desayunar; solamente se ha tomado un Bitter Kas y se ha quedado con nosotras un ratito.

Después del desayuno todavía ha caído un cafelito, porque parece que no teníamos ninguna prisa. Y así, entre una cosa y otra, se nos ha hecho media mañana.

Luego cada una ha cogido su camino. Toni y yo hemos ido a su casa, he recogido a Coco y, finalmente, hemos llegado a casa a las 14h.

Ahora toca pensar qué hago para comer, aunque la verdad es que mucha hambre no tengo. Con mi bocadillito de morcilla de cebolla me he quedado tan a gusto que no necesito una comida de domingo precisamente. Yo no soy de comer mucho.

Eso sí, me acaba de llegar una noticia de última hora: Roser, después de sus dos bocadillitos de morcilla, ha llegado a casa con un poquito de ardor y ha tenido que recurrir a la sal de frutas. 😂

¡Ay, Roser! La próxima vez, uno y medio… que el segundo estaba muy bueno, pero luego pasa factura.

Y es que a veces no hace falta organizar nada especial para tener una mañana estupenda. Basta con salir de casa, sentarse alrededor de una mesa con gente que quieres, comer algo rico, reírse un rato y dejar que el tiempo pase.

Hoy no ha habido churros.
Hoy ha habido morcilla, risas y una mañana de las que se recuerdan.

Y eso también es vida. 

El rincón de Amalia❤️



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