Hoy escribo con el corazón un poco encogido.
He recibido noticias de un terremoto que ha afectado a Venezuela, un país que siento cercano a través de personas que quiero mucho. En momentos así, una se queda sin palabras claras, porque todo suena pequeño ante algo tan grande.
Lo primero que he hecho ha sido llamar a mis amigos músicos, ese matrimonio maravilloso que vive aquí cerca de mí, con sus dos hijas. gracias a Dios están bien. Ellos tienen familia en Venezuela, y también he podido saber que, de momento, todos allí están bien. Esa noticia me ha dado un poco de calma dentro de la preocupación.
También he hablado con Andrea, una amiga de Borja que vive aquí en Barcelona, y en su caso su familia en Venezuela también se encuentran bien por ahora. Son llamadas que haces casi sin pensar, por impulso, porque cuando ocurre algo así, lo primero que necesitas es saber que los tuyos están a salvo.
Pienso en todas esas personas que estaban en sus casas, en su día normal, en su rutina de siempre… y de repente la tierra se mueve y todo cambia. No hay aviso, no hay preparación suficiente. Solo queda el impacto, el miedo y después el silencio.
Venezuela es un país que ya arrastra desde hace tiempo muchas dificultades en su vida cotidiana, con problemas de recursos, de servicios básicos, de estabilidad. Y ahora este nuevo golpe vuelve a poner a prueba a tantas familias que ya venían luchando demasiado.
Y, aun así, también pienso en algo importante: en la respuesta humana. En los equipos de rescate, en los países que están enviando ayuda, en las manos que se tienden sin preguntar de dónde vienes. En esos gestos que, en medio del dolor, recuerdan que la solidaridad existe y se mueve rápido cuando hace falta.
Hoy no hay conclusiones bonitas. Solo hay acompañamiento. Dolor por lo que se ha perdido, respeto por lo que está pasando y un abrazo enorme, aunque sea invisible, para todas esas personas que hoy están viviendo una de las partes más duras de la vida.
Y ojalá, poco a poco, llegue la calma. Y con ella, la seguridad de que cada familia pueda volver a encontrarse.







