A ver, mi querida amiga… que ya tenemos una edad y algunas cosas las hemos aprendido a base de tropezones, ¡así que vamos a aprovecharlo! 😂
¡Date tus lujos!
Pero no me vengas ahora pensando que hablo de coches de lujo, viajes de cinco estrellas o bolsos que cuestan más que una nómina. ¡No, amiga, no! Que una también sabe contar los euros.
Yo hablo de esos pequeños lujos que no te dejan la cartera temblando, pero te dejan el corazón contento.
¿Que tienes una taza preciosa guardada en el armario porque dices: “Esta es para una ocasión especial”?
¡Sácala, mujer!
¿A qué estás esperando? ¿A que venga el rey?
Hazte mañana mismo el café en esa taza. Bueno, mañana no… ¡hoy! Que luego vamos dejando las cosas para después y el “después” se nos hace una eternidad.
¿Y esa blusa tan bonita que compraste y que cuando pagaste hasta la cartera dijo: “¡Ay, madre mía, qué disgusto!”?
¡Póntela!
¿Para qué la tienes colgada en el armario mirando pasar los días? ¿La estás guardando para una boda? ¿Para Navidad? ¿Para cuando venga alguien importante?
¡Pues mira, no!
Póntela un martes.
Un martes cualquiera, aunque solo vayas a comprar el pan.
Porque te voy a contar un secreto: la ocasión especial eres tú.
Y si seguimos esperando al día perfecto para estrenar las cosas, puede que nos pasemos la vida guardándolas.
Así que usa esa vajilla bonita.
Ponte ese perfume que tienes reservado “para salir”.
Estrena esa pijama que te encanta.
Cómprate unas flores aunque sean del supermercado.
Siéntate a tomar un café tranquilamente, sin mirar el reloj.
Y si un día te apetece comerte un trocito de chocolate después de comer… ¡te lo comes! Que ya bastante hemos pasado la vida diciendo: “Esto para luego”.
Porque después de tantos años cuidando de los demás, pensando primero en los hijos, en la familia, en la casa, en que no falte esto ni aquello…
ahora también nos toca cuidarnos a nosotros.
Y no hace falta tener una cuenta bancaria llena.
A veces el lujo es simplemente tener tiempo para sentarte al sol, escuchar una canción que te gusta, pasear sin prisas, reírte con una amiga o tomarte un café en tu taza favorita.
Esas cosas no cuestan una fortuna.
Pero valen muchísimo.
Y como decía aquel viejo eslogan de televisión:
“Porque tú lo vales.”
Pues sí, mi querida amiga.
Tú lo vales.
Y yo también.
Y a estas alturas de la película, te digo una cosa:
¡ya va siendo hora de que nos lo creamos!
Así que venga…
Mañana sacas la taza buena.
Te pones la blusa bonita.
Te echas el perfume.
Y sales a comerte el día.
Que para eso estamos aquí.
¡Y que nadie nos quite las ganas de disfrutar!
El rincón de Amalia🧡






