¡Ven, ven, ven! Acompáñame a brindar con un cafecito, con un té, con agua… ¡con lo que tengas en la mano!
Pero vamos a celebrar.
Y no me preguntes qué festejamos.
¿Que si es un cumpleaños?
¿Que si ha pasado algo importante?
¿Que si nos ha tocado la lotería?
¡No, amiga!
Tenemos algo muchísimo más importante que celebrar:
¡ESTAMOS VIVAS!
Y eso, aunque a veces se nos olvide, se celebra todos los días.
Se celebra que esta mañana hemos abierto los ojos.
Que podemos levantarnos, mirar por la ventana y ver el cielo.
Que podemos escuchar una canción que nos gusta, sentir el aire en la cara, preparar nuestro cafecito y sentarnos un ratito a disfrutarlo.
Y yo, además, tengo a mi Coco por aquí, que no necesita grandes discursos para recordarme que la vida también está hecha de cosas sencillas.
Una mirada suya, tenerlo a mi lado en el sofá, salir a dar un paseo juntos… o escucharle ladrar como si tuviera una conversación pendiente con medio barrio.
¡Que también hay que celebrar esas pequeñas cosas!
Se celebra esa llamada de alguien que queremos.
Ese mensaje que nos hace sonreír.
Ese "¿cómo estás?" que llega justo cuando lo necesitábamos.
Y si hoy no llega ningún mensaje… tampoco pasa nada.
¡Que nuestra felicidad no dependa de un teléfono!
No podemos dejar nuestra alegría en manos de quién nos escribe, quién nos busca, quién se acuerda de nosotras o quién decide quedarse.
Porque nosotras también sabemos hacernos compañía.
También podemos levantarnos, arreglarnos, ponernos guapas aunque no vayamos a ninguna parte y decirnos delante del espejo:
«Hoy me toca vivir.»
Y vivir no significa que todos los días sean perfectos.
Hay días de lágrimas, días de preocupaciones, días en los que una se levanta con menos ganas que un lunes por la mañana…
Pero incluso esos días forman parte de la vida.
Así que hoy quiero levantar mi taza contigo.
Por nosotras.
Por todo lo que hemos superado.
Por las veces que lloramos y, aun así, seguimos adelante.
Por aquellas veces que pensamos que ya no podíamos más…
¡y pudimos!
Por las personas que nos quieren, por las que están a nuestro lado y también por aquellas que un día estuvieron y dejaron una huella bonita en nuestra vida.
Y, sobre todo, brindemos por todo lo que todavía nos queda por vivir.
Porque todavía quedan cafés por compartir, canciones por escuchar, risas por soltar, lugares por conocer, abrazos por dar y muchísimos momentos que todavía no sabemos que nos están esperando.
Así que venga…
¡Levanta esa taza!
☕🥂
Por ti.
Por mí.
Por Coco y por todos esos pequeños compañeros de vida que nos hacen los días un poquito más bonitos.
Por la vida.
Y porque mientras haya un nuevo día para abrir los ojos…
siempre tendremos un motivo para sonreír.
Un beso enorme de esta amiga que te acompaña desde
El Rincón de Amalia ❤️
Siempre hay un motivo para sonreír.






