El blog de Alma Buendía Soleado

miércoles, 19 de agosto de 2026

Hoy elijo ser feliz


Hoy me he levantado con ganas de disfrutar del día. Sin grandes planes, sin esperar que ocurra nada extraordinario. Simplemente, disfrutar de esas pequeñas cosas que muchas veces son las que más felicidad nos dan.

Esta mañana Coco y yo hemos salido a dar un paseo. A Coco le encanta ir por los arbolitos y, como buen señorito, tiene que levantar la patita en todos. 🐩 Aunque yo creo que muchas veces hace un pipí imaginario, porque no puede quedar un solo árbol sin su correspondiente visita.

Después hemos ido a la peluquería nueva. Y estoy muy contenta porque, además de dejarme guapísima, es una peluquería donde quieren mucho a los animales y me han permitido llevar a Coco conmigo. Para mí eso es importantísimo, porque así no tengo que estar buscando a alguien que se quede con él. Y Coco se lo ha pasado de maravilla.

Al salir hemos vuelto a dar otro paseíto por la zona de los árboles y buscando la sombra, porque hoy hace muchísimo calor. Estamos a 33 grados y, con la humedad que tenemos, la sensación térmica es todavía mayor. Así que después de nuestros paseos hemos decidido que lo mejor era volver a casa y refugiarnos del calor.

Y aquí estamos, Coco y yo, tranquilitos en casa.

Hoy he pensado que la vida no tiene que ser perfecta para ser bonita. Hay cosas que no podemos cambiar, momentos difíciles que nos toca atravesar y situaciones que no dependen de nosotros. Pero sí podemos decidir cómo queremos vivir los momentos que tenemos delante.

Yo quiero vivir así: siendo feliz, agradeciendo cada día y disfrutando de las pequeñas cosas.

Agradeciendo al universo por regalarme un día más. Por lo bueno, por lo inesperado y hasta por aquello que no puedo cambiar.

Porque mientras haya un nuevo amanecer, siempre habrá una razón para agradecer y otra oportunidad para volver a empezar.

Y todavía nos quedan horas de este día.

Quién sabe qué pequeño momento bonito nos regalará esta tarde.

Quizá simplemente un café, una conversación, una sonrisa, un ratito con Coco o la tranquilidad de estar en casa.

Y quizá eso sea suficiente.

Hoy estoy aquí.
Hoy estoy con Coco.
Hoy puedo sonreír.
Y hoy doy gracias por estar viviendo un día más.

Porque al final, la felicidad también está en eso: en mirar alrededor y decir...

Qué bonito es estar aquí. ❤️

El Rincón de Amalia



domingo, 16 de agosto de 2026

Una sorpresa llena de cariño 🎉❤️


Ayer vivimos una tarde de esas que se quedan guardadas en el corazón.

Habíamos preparado una fiesta sorpresa para Toni,  intentamos que no se descubriera nada, y los nervios estaban ahí hasta el último momento. Nos reunimos todos, y por supuesto, Coco también vino. ¡Faltaría más! Coco tenía que ser uno de los invitados de honor. 

Nos disfrazamos un poquito, nos pusimos algunos complementos divertidos y preparamos la mesa con todo el cariño del mundo. Queríamos que, cuando llegaran Toni y su mujer, Blanca, se encontraran con algo que no esperaban.

Y así fue.

Cuando entraron y descubrieron la sorpresa, la emoción fue enorme. Le cantamos, nos abrazamos y pudimos ver en su cara que realmente no se esperaba nada de aquello. Y para mí, que había organizado buena parte de todo, ver su emoción fue el mejor regalo.

Después comenzó una tarde estupenda.

Cantamos, jugamos, nos reímos, contamos chistes y disfrutamos simplemente de estar juntos. No hacía falta nada extraordinario. Éramos amigos, una mesa preparada con cariño y muchas ganas de pasarlo bien.

Y, como en toda celebración que se precie, llegó también el momento del pastel. 🎂

Fue una tarde sencilla, pero llena de amistad, de risas y, sobre todo, de mucho cariño. De esas tardes que no necesitan grandes lujos para convertirse en un recuerdo precioso.

Y Coco también lo pasó de maravilla. 

Y aquí tengo que decir algo que quizá parezca una tontería, pero para mí no lo es: ver a Coco feliz me hace feliz a mí.

Pero también me hace feliz ver felices a mis amigos. Ayer, mientras miraba a todos, y especialmente al homenajeado, emocionado y contento, pensé que todo el esfuerzo había merecido la pena.

Porque a mí me gusta hacer felices a las personas que quiero. Me gusta preparar cosas, sorprender, cuidar los detalles y, sobre todo, disfrutar viendo cómo los demás disfrutan.

Por eso ayer fue un día muy bonito para mí.

No por la fiesta en sí, ni por la decoración, ni por el pastel.

Fue bonito porque conseguimos algo mucho más importante:

hacer que una persona que queremos se sintiera querida. ❤️

Y eso, al final, es lo que realmente importa.

Ayer hubo risas, canciones, juegos, disfraces, pastel y muchas fotografías… pero, sobre todo, hubo amistad.
Y me quedo con eso.

Con una tarde sencilla, con mis amigos, con Coco feliz y con el corazón lleno de cariño y amistad.

Porque, como siempre digo, siempre hay un motivo para sonreír.


sábado, 15 de agosto de 2026

La vida es prestada


A veces miro una flor y pienso en lo bonita que es la vida.

Hoy la flor está llena de color, tiene su perfume y parece que va a durar para siempre. Pero sabemos que no es así. Con el paso de los días, sus pétalos empiezan a caer y poco a poco se marchita.

Y creo que nosotros somos un poco como esa flor.

Tenemos hoy. Tenemos esta mañana, este café, esta comida, esta conversación, esta risa, este abrazo… Pero no sabemos cuántas mañanas más tendremos.

Por eso, cada vez tengo más claro que quiero vivir la vida.

Y cuando digo vivirla, no quiero decir hacer grandes cosas ni volverme loca. Para mí vivir es algo mucho más sencillo.

Es disfrutar de un café mientras está caliente. Escuchar una canción que me emociona. Reírme aunque se me marquen las arrugas. Decirle a alguien que lo quiero sin pensar que ya se lo diré mañana. Salir a dar un paseo. Disfrutar de Coco. Sentarme tranquilamente en mi casa y agradecer que estoy aquí.

Y también tengo ganas de vivir.

He aprendido que no quiero estar esperando continuamente a que llegue el momento perfecto. Porque ese momento perfecto quizá no llegue nunca.

Esperar a tener más dinero, menos problemas, más tiempo o menos años para empezar a disfrutar es una manera de dejar pasar la vida.

Y yo ya no quiero hacer eso.

Quiero disfrutar de lo que tengo hoy.

Porque la vida no está esperándome en el futuro. La vida está aquí. En este momento. En este día que estoy viviendo y que, cuando pase, ya no volverá.

Por eso quiero tener las manos abiertas para recibir todo lo bueno que venga, pero también para soltar lo que tenga que marcharse.

Quiero guardar recuerdos, no cosas.

Quiero llenar mi corazón de momentos, de personas, de risas, de conversaciones y de pequeños detalles.

Quiero seguir aprendiendo, aunque a veces me cueste. Quiero seguir haciendo cosas nuevas, equivocándome y volviendo a intentarlo.

Porque tener 66 años no significa que se haya terminado el camino. Al contrario. Yo todavía tengo mucho que aprender y muchas cosas que vivir.

Así que, mientras esta flor que llamamos vida siga teniendo pétalos, quiero disfrutar de ella.

Quiero olerla, tocarla, mirarla y agradecerla.

Porque si la vida es prestada, cuando llegue el momento de devolverla quiero hacerlo con las manos llenas de recuerdos, el corazón lleno de agradecimiento y una sonrisa.

Y sobre todo quiero poder decir:

No solamente sobreviví.
Viví.


El Rincón de Amalia ❤️



viernes, 14 de agosto de 2026

Buenas noches, Diosito


Aquí estoy, Diosito, con un ojo ya cerrado del sueño y el otro aguantando como puede. Y, aun así, antes de irme a la cama, me gusta charlar un ratito contigo.

Gracias por este día, por las personas que quiero, por los momentos bonitos y también por los pequeños contratiempos, que al final nos recuerdan que seguimos aquí, viviendo y aprendiendo.

Solo te voy a pedir una cosita: no nos pongas demasiadas piedras en el camino de golpe, que a veces una ya va con el equilibrio justo y cualquier tropezón nos deja tambaleando. Tú ya me entiendes.

Cuida a mi hijo, a mi Coco,  a mis amig@s.

Cuida a quienes están pasando por momentos difíciles. Dales fuerza, calma y un poquito de esperanza para seguir adelante. Y perdóname por ser tan pidona y por encargarte siempre a media humanidad, pero ya sabes cómo soy.

Y ahora sí, Diosito, me voy a dormir. Mañana, si puede ser, despiértame con ganas, con ilusión y, si no es mucho pedir, con un cafetito esperándome. 

Los problemas, esos ya los iremos resolviendo poco a poco. Tú danos salud y fuerzas, que de buscar sonrisas y pintar el día con los colores más bonitos… de eso ya nos encargamos nosotros.

Buenas noches, Diosito, y gracias por escucharme siempre, aunque a veces empiece a hablar contigo y se me olvide hasta el sueño.

El Rincón de Amalia




jueves, 13 de agosto de 2026

A los 66 años, algunas cosas han cambiado… y qué bien


A mis 66 años me he dado cuenta de que hay muchas cosas que hago de manera diferente a como las hacía antes.

Y no porque me haya vuelto más complicada… ¡todo lo contrario! Creo que, con los años, una aprende a simplificar la vida y, sobre todo, a elegir lo que le hace bien.

Por ejemplo, cuando bajo escaleras, ahora sí me agarro al pasamanos. Sé que esos pasamanos los toca todo el mundo y que muy limpios no estarán, pero mi seguridad es lo primero. Después me desinfecto las manos y asunto solucionado.

También he cambiado mi horario para cenar. Antes podía cenar bastante más tarde, pero ahora mi cuerpo me pide cenar temprano. A las siete, ocho de la tarde como máximo, y estoy estupendamente. Si ceno a las nueve o diez, después no duermo bien y me siento pesada. Así que… ¿para qué?

Y antes de salir de casa, aunque no tenga muchas ganas, voy al baño. Porque una ya no está para decir aquello de “aguanto perfectamente”. ¡No, hija, no! 

Otra cosa imprescindible para mí son las alarmas del móvil. Tengo alarmas para todo: citas médicas, cosas que tengo que hacer, cumpleaños que quiero recordar… Mi memoria ya no está para guardar una agenda entera en la cabeza y, sinceramente, ¿para qué quiero un móvil si no es para ayudarme?

Las deportivas se han convertido en mi calzado favorito.

Quiero estar cómoda.

Y eso se ha convertido en una de mis prioridades.

Me pasa también con la ropa. Si encuentro un pantalón que me queda bien, es cómodo, no me pica, tiene buena calidad, se lava bien y además me gusta… ¡me lo compro en todos los colores! 

¿Para qué voy a buscar otro modelo si ya he encontrado uno que me encanta?

Con la salud también he aprendido a ser más constante. Antes podía olvidarme algún día de mis vitaminas o suplementos y no le daba demasiada importancia. Ahora intento ser mucho más organizada. Porque con la salud no se juega y cuidarse un poquito cada día es mucho mejor que acordarse de cuidarse cuando aparece un problema.

Y hay algo que tengo clarísimo: ya no hago colas para todo.

No hago colas interminables para entrar a un sitio, ni para comer, ni para hacer cosas que puedo evitar. Mi tiempo también tiene valor y prefiero utilizarlo en algo que me haga disfrutar.

Lo mismo me pasa con los horarios.

Si me invitas a algo que empieza a las nueve o diez de la noche, probablemente te diré que no. 

Ya no estoy para terminar un evento a la una o las dos de la madrugada y pasarme el día siguiente intentando recuperarme. Antes podía hacerlo. Ahora no me compensa.

Y no pasa nada.

También han cambiado mis vacaciones.

Antes podía viajar a un sitio y querer verlo absolutamente todo. Ciudades, monumentos, trenes, coches, caminatas interminables… levantarse temprano, caminar todo el día y llegar al hotel agotada.

Ahora quiero otras cosas.

Quiero viajar con tranquilidad, disfrutar de mi familia, estar en un lugar bonito, descansar, comer bien, reírme y que me cuiden un poquito.

Ya he visto bastante mundo. Ahora quiero disfrutarlo de otra manera.

Y con la moda, exactamente igual.

Ya no sigo tendencias porque sí. Me pongo lo que me queda bien, lo que me gusta y, sobre todo, lo que me resulta cómodo.

Porque a los 66 años una ya sabe que no necesita ponerse algo incómodo solamente porque esté de moda.

Si me queda bien y estoy cómoda, me lo pongo. Y si además me gusta, mejor todavía.

Y hay otra cosa que intento hacer cada día: caminar y mantenerme activa. Porque no se trata de tener 30 años otra vez. Se trata de conservar la fuerza, la movilidad y las ganas de seguir haciendo cosas.

Creo que cumplir años también consiste en aprender a escucharse.

Antes quizá hacíamos muchas cosas porque tocaba, porque estaban de moda, porque había que ir, porque había que aguantar o porque pensábamos que teníamos que demostrar algo.

Ahora no.

Ahora puedo decir tranquilamente:

Esto me gusta.
Esto no me gusta.
Esto me hace bien.
Esto no me compensa.

Y no necesito dar demasiadas explicaciones.

A los 66 años no quiero vivir deprisa.

Quiero vivir bien.

Quiero comodidad, tranquilidad, salud, cariño, buenos momentos, personas que me hagan reír y tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas.

Y, sobre todo, quiero seguir aprendiendo a cuidarme y a quererme cada día un poquito más.

Porque cumplir años no significa dejar de hacer cosas.

Significa aprender a elegir mejor cuáles quieres hacer.

Y eso, sinceramente, me parece maravilloso.

A los 66, ya no quiero demostrar nada.

Quiero estar bien. ❤️

El Rincón de Amalia






Un día normal también puede ser un día feliz


Hoy no ha pasado nada especial.

Es uno de esos días normales, tranquilos, de estar en casa y hacer las pequeñas cosas de siempre. Hace calor, muchísimo calor, así que hoy toca quedarse fresquita y disfrutar de la tranquilidad de mi casa.

Ahora mismo me voy a preparar un chai latte fresquito, con hielo, que me encanta. 🧊🤎 Y mientras me lo tomo, seguramente escucharé un poco de música y seguiré haciendo mis cositas.

Tengo cosas pendientes, claro que sí. Siempre hay algo que hacer: recoger, limpiar, terminar algún trabajo de ganchillo… Pero hoy no tengo ninguna prisa. Hay días para hacer muchas cosas y días para simplemente ir haciendo.

Y mientras estoy aquí, pensando qué escribir para el blog, me doy cuenta de que estas pequeñas cosas también me hacen feliz.

La tranquilidad de estar en casa.
Escuchar una canción que me gusta.
Prepararme una bebida fresquita.
Hacer un poco de ganchillo.
Cuidar de Coco.
Escribir unas palabras y compartirlas con vosotros.

No necesito grandes planes ni grandes acontecimientos para sentirme bien. A veces la felicidad está precisamente en esos momentos que parecen no tener importancia.

Porque quizá un día normal no sea un día en el que no pasa nada.

Quizá sea simplemente un día tranquilo en el que podemos disfrutar de lo que sí tenemos.

Y hoy, para mí, eso es más que suficiente. ❤️

Un abrazo,
Amalia
🌷



lunes, 10 de agosto de 2026

Un día cualquiera… y al final sí tenía algo que contar


Hay días en los que una piensa:

"Hoy no tengo nada que contar."

Eso me está pasando últimamente. Con este calor, los días se parecen bastante unos a otros. Una está en casa, busca el fresco, hace las cosas necesarias y espera a que llegue un poquito de aire.

Pero hoy me he dado cuenta de que quizá no hace falta que nos pasen grandes cosas para tener una historia que contar.

Esta mañana me he puesto con las tareas de casa. Ya sabéis que a mí la faena doméstica no es precisamente mi actividad favorita.  Yo limpio poco, pero cuando limpio… limpio y dejo todo como los chorros del oro.

Y cuando me he dispuesto a pasar la aspiradora, resulta que la señora ha decidido que hoy no trabajaba.

Hace unos días había lavado el filtro porque estaba bastante sucio. La dejé más limpia que los chorros del oro, bueno, quizá me estoy pasando otra vez,  y después funcionó perfectamente.

Pero hoy, al encenderla, unas lucecitas rojas han aparecido durante unos segundos y… se acabó la fiesta.

La he desmontado para ver qué podía pasar.

Así que ahora mientras yo espero que mi aspiradora, que tiene solamente cuatro meses, decida volver a la vida.

Porque, vamos a ver, una cosa es que a una no le guste limpiar y otra muy distinta es que cuando por fin se decide, los electrodomésticos se pongan en huelga. 😂

Y además tengo un pequeño problema añadido: Coco.

Mi Coco tiene unos pelitos blancos preciosos, pero esta mañana se me ha ocurrido cortarle un poquito los bigotillos y he dejado el suelo lleno de pelitos. Y esos pelitos, con la escoba, son muy suyos. Una barre y ellos aparecen por otro lado como diciendo:

"Aquí seguimos." 🐩

Así que necesito mi aspiradora.

Mientras ella se recupera, yo tengo otra tarea entre manos: el ganchillo.

Tengo que hacer cuatro bandanas y estoy todavía con la primera. Así que estos días estoy repartiendo mi tiempo entre las tareas de casa, Coco, el calor y mis labores.

Y quizá eso sea precisamente lo que quería contar hoy.

Que la vida no siempre está llena de viajes, fiestas, comidas con amigos o acontecimientos especiales.

Hay días sencillos.

Días de casa.

Días de calor.

Días de ganchillo.

Días en los que una intenta que una aspiradora vuelva a funcionar. 

Y, sin embargo, cuando te paras a mirar, siempre hay alguna pequeña cosa que merece la pena contar.

Esta mañana pensaba que no tenía nada para escribir.

Y mira por dónde… al final he escrito una entrada.


Quizá no haga falta que cada día sea extraordinario.

Quizá lo bonito esté también en aprender a mirar con un poquito de humor esos días que parecen todos iguales.

Y mañana… ya veremos.


🧡 El Rincón de Amalia


Hoy elijo ser feliz

Hoy me he levantado con ganas de disfrutar del día. Sin grandes planes, sin esperar que ocurra nada extraordinario. Simplemente, disfrutar d...