El blog de Alma Buendía Soleado

sábado, 10 de octubre de 2026

Hay algo en el otoño que se parece mucho a mí…


Estoy en esa edad en la que ya no necesitamos correr para sentir que estamos viviendo.

Miramos caer las hojas y entendemos que también nosotros hemos dejado algunas cosas atrás: personas, lugares, sueños, amores, versiones de nosotras mismas que ya cumplieron su tiempo.

Y no da tristeza… da nostalgia.

Porque los años también tienen su propia belleza.

Como el otoño, llegan con colores distintos, con recuerdos que huelen a casa, a café recién hecho, a tierra mojada, a tardes que parecían eternas y a voces que todavía viven en algún rincón del corazón.

Quizá eso somos ahora: un poquito de memoria, un poquito de experiencia y muchas ganas de seguir viviendo bonito.

No le temo a mis años. Al contrario, los recibo.

Cada arruga me cuenta una historia, cada cana me recuerda que aquí sigo, y cada otoño me susurra que la vida no termina cuando cambia de estación…

Simplemente aprende a florecer de otra manera.

Y qué bonito es llegar hasta aquí y todavía tener ganas de mirar el cielo, preparar un café, recordar a quienes amamos y dar gracias por todo lo vivido.

Y entonces decir, con el corazón:

"Gracias, Dios, por permitirme vivir este otoño de mi vida."

Porque mientras haya un nuevo día, un café calentito, una persona a quien querer y una razón para sonreír… todavía queda mucha vida por vivir.

El Rincón de Amalia 🍂❤️
Siempre hay un motivo para sonreír. 



Primero el café, después ya veremos


Hay algo bonito en despertarse temprano, cuando todavía la casa está en silencio y el mundo parece no tener ninguna prisa.

Una se levanta despacito, se acomoda el pelo como puede, y aún con el pijama va derechita a por el cafecito. Porque a estas alturas una ya sabe que hay conversaciones que no necesitan palabras… como esa primera taza de café entre las manos.

Me gusta ese ratito.

El olor del café, el aire fresco de la mañana, los pensamientos que se van acomodando solitos y esa paz de saber que tengo un día nuevo por delante.

No necesito que pase nada extraordinario.

A veces la felicidad es esto: despertarse, estar aquí, respirar profundamente y tomarse un café en paz.

Y si todavía me sobra sueño… pues también se vale.

Primero el café, después ya veremos qué hacemos con la vida. 

Porque hay mañanas en las que una no necesita grandes planes.

Solo necesita un poco de silencio, una taza de café y ganas de seguir disfrutando de estar aquí.

Buenos días, amigas de mi rincón.

Que hoy tengamos un día bonito, de esos que no hacen mucho ruido, pero nos dejan el corazón contento.

Y ahora sí…

¡A por el café! ☕️

El rincón de Amalia 💗






viernes, 9 de octubre de 2026

¿Sabes qué es lo que más me gusta de la mujer que soy hoy?

¿Sabes qué es lo que más me gusta de la mujer que soy hoy?

Que creo que aquella muchacha que fui, si pudiera verme ahora, estaría orgullosa de mí.

Y eso… eso es lo que de verdad me importa.

Porque ella no sabía todo lo que iba a vivir. No sabía las vueltas que da la vida, las despedidas, los golpes, las veces que tendría que empezar de nuevo ni todo lo que iba a aprender a soltar.

Ella solamente quería vivir. Quería ser feliz, hacer las cosas a su manera y disfrutar de la vida.

Y mírame ahora…

No lo hice todo perfecto, claro que no. ¡Faltaría más! Me equivoqué, confié en quien no debía, me quedé alguna vez donde ya no quería estar y también tuve el valor de marcharme cuando entendí que había llegado el momento.

He llorado. He caído. He vuelto a levantarme.

He cambiado de opinión más de una vez y he aprendido, a veces a las buenas y muchas otras a las malas, que también hay que saber escogerse a una misma.

Pero llegué hasta aquí siendo yo.

Y si pudiera sentarme un ratito frente a aquella muchacha, le cogería la mano y le diría:

«Tranquila… vas a poder. Vas a llorar, vas a caer y habrá días en los que no sabrás por dónde tirar. Pero también vas a reír, vas a querer, vas a aprender y vas a descubrir una fuerza que todavía no sabes que tienes. Y un día entenderás que no tienes que gustarle a todo el mundo. Solo tienes que poder mirarte al espejo y estar en paz contigo».

Y creo que ella me miraría con aquella sonrisa que tenía entonces y me diría:

«Qué bueno que no te olvidaste de mí».

Y entonces yo sonreiría.

Porque al final, no necesito que todo el mundo esté orgulloso de mí.

Me basta con que lo esté aquella muchacha que fui cuando todavía no sabía todo lo que podía llegar a ser.

Y qué bonito sería poder abrazarla y decirle:

«Mira, niña… lo hemos conseguido. No ha sido fácil, pero aquí estamos».

El rincón de Amalia. 💗



jueves, 8 de octubre de 2026

Hoy no arreglo el mundo… hoy me arreglo el ánimo


Hay días en los que una necesita regalarse un ratito para ella.

Sin pendientes, sin prisas y, a ser posible, sin que nadie venga a preguntar:

—¿Y tú qué estás haciendo?

Pues nada, mujer… ¡absolutamente nada! Y qué gusto da.

Pones una buena música, preparas un café y te sientas tranquilamente a pensar en esas cosas tontas que, en realidad, no son tan tontas.

Que por qué el café sabe mucho mejor en una taza que en otra.

Que dónde demonios se habrá metido ese calcetín que desapareció hace tres lavadoras.

Que si las plantas entenderán algo cuando una les habla… porque yo, por si acaso, les hablo. 😂

Y así, sin más.

Sin estar solucionando problemas, haciendo listas ni pensando en lo que toca después.

Porque también hay que aprender a descansar sin sentir que estamos perdiendo el tiempo.

No tenemos que estar siempre haciendo algo.

A veces basta con sentarse, tomarse un café, escuchar una canción que nos guste y dejar que la cabeza se vaya por donde quiera.

Que el mundo ya seguirá funcionando aunque nosotras paremos un poquito.

Así que hoy, si me preguntan:

—Amalia, ¿qué estás haciendo?

Pues mira…

Hoy no arreglo el mundo.
Hoy me arreglo yo el ánimo.

Y mañana… ya veremos. 

Siempre hay un motivo para sonreír.

El Rincón de Amalia 💖



miércoles, 7 de octubre de 2026

¡Acompáñame a celebrar!


¡Ven, ven, ven! Acompáñame a brindar con un cafecito, con un té, con agua… ¡con lo que tengas en la mano!

Pero vamos a celebrar.

Y no me preguntes qué festejamos.

¿Que si es un cumpleaños?
¿Que si ha pasado algo importante?
¿Que si nos ha tocado la lotería?

¡No, amiga!

Tenemos algo muchísimo más importante que celebrar:

¡ESTAMOS VIVAS!

Y eso, aunque a veces se nos olvide, se celebra todos los días.

Se celebra que esta mañana hemos abierto los ojos.
Que podemos levantarnos, mirar por la ventana y ver el cielo.
Que podemos escuchar una canción que nos gusta, sentir el aire en la cara, preparar nuestro cafecito y sentarnos un ratito a disfrutarlo.

Y yo, además, tengo a mi Coco por aquí, que no necesita grandes discursos para recordarme que la vida también está hecha de cosas sencillas.

Una mirada suya, tenerlo a mi lado en el sofá, salir a dar un paseo juntos… o escucharle ladrar como si tuviera una conversación pendiente con medio barrio. 

¡Que también hay que celebrar esas pequeñas cosas!

Se celebra esa llamada de alguien que queremos.
Ese mensaje que nos hace sonreír.
Ese "¿cómo estás?" que llega justo cuando lo necesitábamos.

Y si hoy no llega ningún mensaje… tampoco pasa nada.

¡Que nuestra felicidad no dependa de un teléfono!

No podemos dejar nuestra alegría en manos de quién nos escribe, quién nos busca, quién se acuerda de nosotras o quién decide quedarse.

Porque nosotras también sabemos hacernos compañía.

También podemos levantarnos, arreglarnos, ponernos guapas aunque no vayamos a ninguna parte y decirnos delante del espejo:

«Hoy me toca vivir.»

Y vivir no significa que todos los días sean perfectos.

Hay días de lágrimas, días de preocupaciones, días en los que una se levanta con menos ganas que un lunes por la mañana… 

Pero incluso esos días forman parte de la vida.

Así que hoy quiero levantar mi taza contigo.

Por nosotras.

Por todo lo que hemos superado.

Por las veces que lloramos y, aun así, seguimos adelante.

Por aquellas veces que pensamos que ya no podíamos más…

¡y pudimos!

Por las personas que nos quieren, por las que están a nuestro lado y también por aquellas que un día estuvieron y dejaron una huella bonita en nuestra vida.

Y, sobre todo, brindemos por todo lo que todavía nos queda por vivir.

Porque todavía quedan cafés por compartir, canciones por escuchar, risas por soltar, lugares por conocer, abrazos por dar y muchísimos momentos que todavía no sabemos que nos están esperando.

Así que venga…

¡Levanta esa taza!

☕🥂

Por ti.
Por mí.
Por Coco y por todos esos pequeños compañeros de vida que nos hacen los días un poquito más bonitos.

Por la vida.

Y porque mientras haya un nuevo día para abrir los ojos…

siempre tendremos un motivo para sonreír.

Un beso enorme de esta amiga que te acompaña desde

El Rincón de Amalia ❤️

Siempre hay un motivo para sonreír.



martes, 6 de octubre de 2026

El cumpleaños de Nadia: los justos y necesarios 🎂❤️


Ayer fue un día muy especial.

Era el cumpleaños de Nadia, la pareja de mi hijo Borja, y además tenía algo todavía más especial: era su primer cumpleaños en España.

Nadia nunca había venido antes a España, así que yo quería que este cumpleaños se llevara un recuerdo bonito de nuestro país… pero, sobre todo, que se sintiera querida y rodeada de gente que ya forma parte de su vida.

Y me puse manos a la obra. 😊

No hacía falta organizar una fiesta con cien personas, ni llenar un salón hasta arriba.

Yo quería a los justos y necesarios.

Nos fuimos a comer a casa de una amiga, que nos preparó una paella de esas que ya empiezan a alegrarte el día solamente con el olorcito. 🥘

Y allí estábamos: mis amigos, mis queridos amigos músicos, Brigitte y Juan Carlos, y esas personas que, aunque no lleven tu misma sangre, con los años se convierten en familia.

Y llegó el momento de cantar Cumpleaños feliz.

Nadia no se lo esperaba.

Y cuando empezaron a cantar, se emocionó.

Y yo también, para qué vamos a engañarnos… porque ver la cara de una persona que acaba de llegar a un país nuevo y descubrir que hay gente que ha querido hacerle un huequito especial en su corazón… eso emociona.

Fue un día sencillo, pero precioso.

De esos días que no necesitan grandes lujos para quedarse en la memoria.

Una buena paella, una canción, unas risas, amigos alrededor y mucho cariño.

Y pensé que, al final, la familia no siempre viene dada por la sangre.

Hay personas que llegan a nuestra vida y, poquito a poquito, se hacen un sitio en ella.

Y eso es lo que quería regalarle ayer a Nadia: no solamente una celebración por su cumpleaños, sino la sensación de que, aunque esté lejos de su tierra, aquí también tiene un poquito de familia.

Porque para hacer feliz a alguien no hacen falta cien personas.

A veces, con los justos y necesarios… sobra cariño. ❤️

Y creo que ayer tuvimos exactamente eso.

Un cumpleaños bonito, una sorpresa inesperada y un recuerdo que espero que Nadia guarde siempre con una sonrisa.

¡Feliz cumpleaños, Nadia! 🎂🥂❤️

Y bienvenida a España. 



lunes, 5 de octubre de 2026

La sorpresa más bonita del mundo ❤️


Yo estaba tan tranquila en casa, con mi Coco, los dos en el sofá, haciendo nuestra vida de siempre.

De repente… ¡sonó el timbre!

Yo no esperaba a nadie.

Me levanté, fui a abrir la puerta y, cuando la abrí, me llevé la sorpresa más grande y más bonita del mundo.

Allí estaba mi niño.

Mi niño chico.

Bueno… chico, chico… ¡38 años tiene ya! 
Pero para una madre, ya se sabe: un hijo siempre es un niño, tenga la edad que tenga.

Era Borja, acompañado de Nadia.

Y os puedo asegurar que en ese momento se me saltaron las lágrimas. Lo abracé, lo achuché y creo que hasta le faltó el aire al pobre.

¡Me había engañado!

No me había dicho que venía. Yo no sabía absolutamente nada.

Y claro, cuando una madre abre la puerta de su casa y se encuentra de repente con su hijo, después de no saber que iba a venir… pues el corazón se vuelve loco.

Entraron en casa con sus maletas, empezamos a hablar, me dieron unos regalitos y yo todavía estaba intentando asimilar que mi niño estaba allí.

Pero hubo otro momento buenísimo.

Coco estaba en el sofá y miraba a Borja muy fijamente. Hacía más de dos años que no se veían.

Borja llevaba una gorra y Coco lo miraba con una cara que parecía decir:

—¿Y este señor quién es? 🤨

Hasta que Borja se quitó la gorra.

Entonces sí.

¡Era él!

Coco lo reconoció y saltó del sofá al suelo como si hubiera vuelto a aparecer su persona favorita del mundo.

Y desde entonces… ¡yo he pasado a un segundo plano! 

Ahora Coco duerme con ellos, los sigue, los busca y, si salen a la calle y él se queda conmigo, se pone a llorar.

¡Se me ha vuelto un mimoso!

Aunque, bueno… yo estoy encantada de verlo así de feliz.

Y yo también estoy feliz.

Muy feliz.

Estos días estamos saliendo por las mañanas a desayunar. Un día un bocadillo de jamón ibérico, otro día churros con chocolate… ¡vamos, que estamos haciendo una ruta gastronómica por España! 😂

Nadia nunca había estado en España, ella es mexicana, y Borja está disfrutando enseñándole cosas, lugares, comidas y pequeños rincones de nuestra tierra.

Y yo disfruto de verlos juntos.

Porque Nadia ya no es solamente Nadia.

Nadia también es mi Nadia. ❤️

Y ahora mismo, cuando miro alrededor y veo a mi Borja, a Nadia y a mi Coco, pienso:

¿Qué más puedo pedir?

Tengo en casa a las personas que quiero.

Tengo risas, abrazos, desayunos compartidos, conversaciones, regalitos inesperados, un Coco feliz y una madre que, aunque tenga 66 años, vuelve a sentirse un poquito niña cuando tiene a su hijo cerca.

La vida ya me ha dado muchísimo.

Pero estos días siento que me ha hecho un regalo enorme.

Mi niño ha venido a casa.

Y yo quiero disfrutar de cada minuto.

No quiero pensar en el día en que tengan que marcharse.

Sé que ese día llegará.

Pero ahora mismo… ese día no existe en mi cabeza. 

Hoy solo existe este.

El de tenerlos aquí.

El de abrazarlos.

El de desayunar juntos.

El de escuchar sus voces por casa.

El de ver a Coco pegado a ellos.

El de mirar a mi hijo y pensar:

«Qué suerte tengo de tenerte aquí».

Y mientras dure este momento, pienso vivirlo con los cinco sentidos.

Porque hay momentos que no necesitan nada más.

Solo vivirlos.

Y este… este quiero guardarlo para siempre. 


El Rincón de Amalia 💗
Siempre hay un motivo para sonreír.



Hay algo en el otoño que se parece mucho a mí…

Estoy en esa edad en la que ya no necesitamos correr para sentir que estamos viviendo. Miramos caer las hojas y entendemos que también nosot...