Lo voy a reconocer públicamente porque, a estas alturas de mi vida, ya no estoy para andar escondiendo mis defectos.
Soy un poquito cotilla. 😂
Bueno… un poquito bastante.
Pero quiero aclarar una cosa: yo no me meto en la vida de nadie.
¡Yo simplemente me entero!
Que no es lo mismo.
Yo puedo estar tranquilamente en mi casa, haciendo mis cosas, tomando mi café o con Coco tumbado por ahí, y de repente escucho:
—¡AAAAAAAAH!
Y automáticamente mis orejas hacen así:
—Uy… ¿qué habrá pasado?
Porque una puede querer vivir en paz, no discutir con nadie y conservar su tranquilidad…
¡Pero tampoco vamos a vivir de espaldas a la actualidad del barrio!
Y luego está el sonido de una sirena.
Ahí ya cambia el asunto.
Yo puedo estar tranquilísima y escuchar:
—Nino, nino, nino…
Y pienso:
“Bueno, bueno… aquí hay tema.”
No es que yo vaya corriendo detrás del coche de policía, ¡faltaría más!
Yo observo.
Yo escucho.
Yo saco mis propias conclusiones.
Yo hago un poquito de investigación desde mi posición estratégica.
Vamos, lo que viene siendo periodismo de investigación de andar por casa.
Y por qué no decirlo: cuando aparece la policía, a una también le entra una alegría. Porque ver a esos hombres jóvenes, con su uniforme, tan tiesos y tan atléticos… ¡pues oye, que también es un regalo para los ojos! Una será cotilla, pero tonta no.
Y si además veo movimiento de vecinos, una puerta que se abre, alguien que baja las escaleras con cara de preocupación…
Pues mira, ya tenemos capítulo nuevo.
Porque yo soy del Comando Cotilla.
Pero del Comando Cotilla de buen corazón, ¿eh?
Aquí no se inventan historias, no se hace daño a nadie y no se va contando la vida de los demás.
Aquí simplemente se observa.
Y si después hay información disponible…
Pues una la escucha.
A mí me gusta un poquito el salseo, para qué voy a mentir.
Porque también os digo una cosa:
Una vida completamente tranquila está muy bien.
Pero de vez en cuando un poquito de movimiento le da alegría al barrio.
Eso sí: que discutan otros.
Yo ya he dicho que no estoy para perder mi paz.
Yo prefiero estar en mi casa, con mi café, mirando de reojo y pensando:
—“Madre mía… ¿qué estará pasando ahí?” 👀☕
Y si no pasa nada…
Pues estupendo.
Mejor para todos.
Pero si pasa algo…
¡Que nadie se preocupe, que Amalia está al loro!
Así que sí.
Lo reconozco.
Tengo 66 años, muchas ganas de vivir, pocas ganas de discutir…y un poquito de curiosidad por la vida ajena.
¡Qué le vamos a hacer!
Soy del Comando Cotilla y no pienso dimitir. 😂
El Rincón de Amalia






