El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 7 de septiembre de 2026

Mis queridas amigas, ¡date tus lujos!


A ver, mi querida amiga… que ya tenemos una edad y algunas cosas las hemos aprendido a base de tropezones, ¡así que vamos a aprovecharlo! 😂

¡Date tus lujos!

Pero no me vengas ahora pensando que hablo de coches de lujo, viajes de cinco estrellas o bolsos que cuestan más que una nómina. ¡No, amiga, no! Que una también sabe contar los euros. 

Yo hablo de esos pequeños lujos que no te dejan la cartera temblando, pero te dejan el corazón contento.

¿Que tienes una taza preciosa guardada en el armario porque dices: “Esta es para una ocasión especial”?

¡Sácala, mujer!

¿A qué estás esperando? ¿A que venga el rey? 

Hazte mañana mismo el café en esa taza. Bueno, mañana no… ¡hoy! Que luego vamos dejando las cosas para después y el “después” se nos hace una eternidad.

¿Y esa blusa tan bonita que compraste y que cuando pagaste hasta la cartera dijo: “¡Ay, madre mía, qué disgusto!”? 

¡Póntela!

¿Para qué la tienes colgada en el armario mirando pasar los días? ¿La estás guardando para una boda? ¿Para Navidad? ¿Para cuando venga alguien importante?

¡Pues mira, no!

Póntela un martes.

Un martes cualquiera, aunque solo vayas a comprar el pan.

Porque te voy a contar un secreto: la ocasión especial eres tú.

Y si seguimos esperando al día perfecto para estrenar las cosas, puede que nos pasemos la vida guardándolas.

Así que usa esa vajilla bonita.

Ponte ese perfume que tienes reservado “para salir”.

Estrena esa pijama que te encanta.

Cómprate unas flores aunque sean del supermercado.

Siéntate a tomar un café tranquilamente, sin mirar el reloj.

Y si un día te apetece comerte un trocito de chocolate después de comer… ¡te lo comes! Que ya bastante hemos pasado la vida diciendo: “Esto para luego”. 

Porque después de tantos años cuidando de los demás, pensando primero en los hijos, en la familia, en la casa, en que no falte esto ni aquello…

ahora también nos toca cuidarnos a nosotros.

Y no hace falta tener una cuenta bancaria llena.

A veces el lujo es simplemente tener tiempo para sentarte al sol, escuchar una canción que te gusta, pasear sin prisas, reírte con una amiga o tomarte un café en tu taza favorita.

Esas cosas no cuestan una fortuna.

Pero valen muchísimo.

Y como decía aquel viejo eslogan de televisión:

“Porque tú lo vales.”

Pues sí, mi querida amiga.

Tú lo vales.

Y yo también.

Y a estas alturas de la película, te digo una cosa:

¡ya va siendo hora de que nos lo creamos! 

Así que venga…

Mañana sacas la taza buena.

Te pones la blusa bonita.

Te echas el perfume.

Y sales a comerte el día.

Que para eso estamos aquí.

¡Y que nadie nos quite las ganas de disfrutar! 

El rincón de Amalia🧡



domingo, 6 de septiembre de 2026

Envejeciendo juntos


Hola, queridas amigas y amigos de El Rincón de Amalia.

Hoy os escribo desde el sillón de casa, obligada a bajar el ritmo por una contractura que me tiene la espalda dolorida. Hoy no ha habido paseo de la mañana ni prisas. Simplemente he tenido que parar y mirar la vida desde una perspectiva mucho más pausada.

Y cuando el cuerpo se detiene, la mente empieza a viajar. A veces se pierde por caminos que no esperábamos recorrer y termina llevándonos hasta aquello que de verdad importa.

Y hoy, todo mi pensamiento ha estado en él: mi inseparable Coco.

Mi pequeño caniche ya es mayor. Tiene su corazoncito delicado, necesita sus cuidados y su medicación y, desde hace tantos años, caminamos juntos por la vida. Hemos compartido alegrías, tristezas, momentos buenos y otros no tan buenos. Y hoy, al verme aquí, limitada por el dolor y sin poder moverme como quisiera, me ha venido a la cabeza un miedo muy profundo.

Un miedo que estoy segura de que cualquiera que haya amado a un animal con toda el alma entenderá.

¿Qué sería de Coco si a mí me pasara algo de repente?

Coco me necesita. Necesita sus rutinas, sus cuidados, su medicación, pero sobre todo necesita saber que su mami está ahí.

Y pensar que algún día pudiera quedarse solo, sin entender dónde estoy, buscándome por la casa y sin encontrarme… me rompe el corazón.

Porque hay algo que me dolería todavía más: pensar que pudiera llegar a creer que su mami lo ha abandonado.

Y eso jamás podría ocurrir.

Yo jamás abandonaría a Coco. Nunca. Por voluntad propia . Él ha sido mi compañero durante tantos años que forma parte de mí, de mi historia y de mi vida.

Por eso hoy he hecho una petición desde lo más profundo de mi alma. Una plegaria al universo, a Dios, a la vida… a aquello en lo que cada uno de nosotros encuentre consuelo.

Le he pedido, desde el amor más grande que conozco, que Coco se vaya un poquito antes que yo.

Sé que puede parecer una petición extraña. Pero quienes amamos profundamente a nuestros animales quizá podamos entenderla.

Prefiero soportar yo el dolor inmenso de su ausencia. Prefiero llorar su partida, echarlo de menos cada día y sentir que me falta una parte del corazón, antes que imaginarlo solo, perdido y sin saber dónde está su mami.

Prefiero llorarlo yo en esta orilla, con todo el dolor que pueda soportar, sabiendo que él no tendrá que preguntarse nunca dónde me he ido ni por qué no he vuelto.

Y quiero pensar que, cuando llegue ese momento, cuando Dios disponga, volveremos a encontrarnos. Que él correrá hacia mí como tantas veces ha corrido por la casa y volveremos a estar juntos.

Coco tiene 13 años y yo tengo 66. Los dos sabemos, aunque no queramos pensarlo demasiado, que el tiempo pasa y que algún día tendremos que separarnos.

Pero hoy no quiero pensar en ese día.

Hoy quiero pensar en todos los días que todavía tenemos por delante.

Quiero disfrutar cada paseo, cada siesta juntos, cada mirada, cada ladrido, cada vez que se acurruca cerca de mí y cada pequeño momento cotidiano que ahora parece insignificante y que algún día será un recuerdo enorme.

Porque envejecer juntos es uno de los regalos más maravillosos que me ha dado la vida.

Y quizá amar de verdad también significa pensar en ellos cuando nosotros ya no estemos, intentar protegerlos incluso de aquello que más miedo nos da imaginar y desear, por encima de todo, que nunca sufran por nuestra ausencia.

Coco ha sido y sigue siendo mi compañero, mi pequeño, mi familia y una parte enorme de mi vida.

Así que hoy, mientras estoy aquí sentada y él está cerquita de mí, solo quiero mirarlo, acariciarlo y dar gracias por cada día que hemos tenido juntos.

Y si vosotros tenéis un peludo en vuestra vida, abrazadlo un poquito más fuerte hoy. Decidle cuánto lo queréis. Disfrutad de esas pequeñas cosas que algún día se convertirán en los recuerdos más grandes.

Gracias por estar siempre ahí, al otro lado de la pantalla, leyendo mis pensamientos y compartiendo conmigo este pequeño rincón del alma.

Cuidad mucho de vuestros peludos.

Y, sobre todo, amadlos mientras los tengáis a vuestro lado.

Hasta la próxima entrada. ❤️

El Rincón de Amalia




viernes, 4 de septiembre de 2026

A los 66 años he descubierto que soy sanguínea


Yo pensaba que a estas alturas de mi vida ya me conocía bastante bien.

Sabía que soy una mujer abierta, habladora, alegre, optimista y que me gusta conversar con todo el mundo. También sabía que hablo con Coco, que cuando compro pan me como la puntita y que tengo mis pequeñas manías.

Lo que no sabía era que, además, tengo un temperamento sanguíneo.

Y me he enterado ahora, a los 66 años, gracias a TikTok. 😂

Ayer me apareció un chico explicando los diferentes temperamentos y empezó a hablar de las personas sanguíneas. Yo estaba escuchándolo tan tranquilamente cuando, de repente, llegó la revelación:

Resulta que las mujeres sanguíneas tienen una característica muy particular… ¡se tiran muchos pedos por la mañana!

¡Ahí me quedé yo!

Pensé:
“¿Cómo? ¿Entonces resulta que soy sanguínea?”

Porque yo, nada más levantarme, tengo mi pequeño concierto matutino.

Prrrom… pum, pum.
Prrrom… pum, pum.
Prrrom… pum, pum.

Y lo mejor es que los míos tienen sonido, pero no olor. ¡Que conste! 😂

Así que después de 66 años creyendo que era una peona, resulta que soy sanguínea.

Y ahora todo encaja.

Soy habladora.
Soy alegre.
Soy bastante espontánea.
Hablo con mi perro.
Me como la puntita del pan.
Y por las mañanas… tengo actividad.

¡Pues ya está!

Soy una mujer sanguínea!

Lo que tiene una que descubrir a estas alturas de la vida. 

Eso sí, tengo una duda: si cuando voy a un hotel tengo que dormir con alguien, ya no sé si voy a poder desarrollar mi temperamento sanguíneo con total libertad.

Porque una cosa es compartir habitación y otra muy distinta renunciar a mi “prrrom, pum, pum” de primera hora.

Después de todo, una tiene sus rutinas.

Y qué bien se queda una después. 😂

Así que ya lo sabéis: si alguna mañana me escucháis decir que soy sanguínea, no penséis que me he hecho un estudio psicológico.

Me lo ha diagnosticado TikTok.

Y después de 66 años… yo me lo creo. 

El rincón de Amalia 💕



miércoles, 2 de septiembre de 2026

Hoy tocaba cambiar de rutina


Hoy ha sido un día diferente a los demás. No hemos hecho nada extraordinario, pero hemos cambiado la rutina y, oye, qué bien sienta de vez en cuando.

Esta mañana ha venido Roser a buscarme y nos hemos ido juntas a dejar a Coco en casa de Blanca. Toni se ha venido con nosotras y, desde allí, hemos decidido ir a desayunar a un bar nuevo que han abierto, Alma Ibérica.

Hoy no tocaban churros. Hoy tocaba bocadillo de morcilla de cebolla. Eso sí, en versión mini, porque eran unos bocadillitos pequeñitos.

Roser ha dicho que estaba tan bueno que se ha pedido otro. 😂 Total: Roser se ha comido dos, yo uno y Toni se ha pedido un bocadillo enorme de lomo con queso. Para acompañar, una clarita y muchas ganas de pasarlo bien.

Hemos hablado, nos hemos reído, nos hemos hecho fotos y hemos disfrutado muchísimo. De esas mañanas que empiezan con un simple "vamos a desayunar" y, sin darte cuenta, pasan más de dos horas.

Después ha llegado Juanita. Ayer me había comprado unas albóndigas pequeñitas, de esas que yo llamo de canicas, que están buenísimas, y ha venido a traérmelas. Ella no ha querido desayunar; solamente se ha tomado un Bitter Kas y se ha quedado con nosotras un ratito.

Después del desayuno todavía ha caído un cafelito, porque parece que no teníamos ninguna prisa. Y así, entre una cosa y otra, se nos ha hecho media mañana.

Luego cada una ha cogido su camino. Toni y yo hemos ido a su casa, he recogido a Coco y, finalmente, hemos llegado a casa a las 14h.

Ahora toca pensar qué hago para comer, aunque la verdad es que mucha hambre no tengo. Con mi bocadillito de morcilla de cebolla me he quedado tan a gusto que no necesito una comida de domingo precisamente. Yo no soy de comer mucho.

Eso sí, me acaba de llegar una noticia de última hora: Roser, después de sus dos bocadillitos de morcilla, ha llegado a casa con un poquito de ardor y ha tenido que recurrir a la sal de frutas. 😂

¡Ay, Roser! La próxima vez, uno y medio… que el segundo estaba muy bueno, pero luego pasa factura.

Y es que a veces no hace falta organizar nada especial para tener una mañana estupenda. Basta con salir de casa, sentarse alrededor de una mesa con gente que quieres, comer algo rico, reírse un rato y dejar que el tiempo pase.

Hoy no ha habido churros.
Hoy ha habido morcilla, risas y una mañana de las que se recuerdan.

Y eso también es vida. 

El rincón de Amalia❤️



martes, 1 de septiembre de 2026

“Hoy, con fe y gratitud”.


Buenos días, amigas del Rincón de Amalia. ❤️

Lo primero de todo, vamos a darle gracias a Dios por este nuevo día. Porque allá arriba lo ve todo… ¡y no se le escapa ni una! Aunque nosotras a veces queramos hacernos las despistadas. 

Porque mira que podemos arreglarnos el pelo, pintarnos la cara, ponernos nuestra mejor sonrisa y salir a la calle como si aquí no hubiera pasado nada… ¡pero al corazón no hay maquillaje que lo arregle!

Y Dios sabe muy bien lo que llevamos dentro. Sabe lo que pensamos, lo que sentimos y también esas cosas que hacemos cuando creemos que nadie nos está viendo.

Así que hoy vamos a intentar tener buenos sentimientos, hablar con cariño y hacer el bien siempre que podamos. Que no cuesta tanto, ¿verdad?

Porque los años nos van cambiando por fuera, eso lo sabemos todas… aparecen arruguitas, canas y alguna que otra cosa que antes estaba más arriba y ahora ha decidido cambiar de sitio. 😂

Pero lo verdaderamente importante no está en el espejo. Está en el corazón.

Así que venga, ¡a portarnos bonito! 
Que Dios está mirando… y además tiene una memoria estupenda. 

Que tengáis un día precioso.

El Rincón de Amalia ❤️



lunes, 31 de agosto de 2026

Hoy he descubierto que soy un poquito Winnie the Pooh 🐻🍯


Hay días en los que una aprende cosas importantísimas.

Y luego están esos días en los que, sin esperarlo, descubre quién es Winnie the Pooh. 

Esta noche, mientras hablaba con mi amiga Esperanza, le contaba que me iba a preparar unas gachas de avena para cenar. Avena, plátano cortadito, canela y un poquito de miel para endulzarlas.

Y entonces Esperanza me soltó aquello de que tuviera cuidado con la miel, no fuera a acabar como Winnie the Pooh.

¿Winnie qué?

Ahí empezó mi descubrimiento.

Por si hay alguien que, como yo, no tenía muy claro quién era este personaje, Winnie the Pooh es un osito de dibujos animados, muy conocido por sus aventuras y, sobre todo, por su enorme afición a la miel. Es un osito amarillo, simpático y tranquilo, que vive en el Bosque de los Cien Acres junto a sus amigos.

Y claro… después de conocerlo, llegué a una conclusión bastante sencilla:

Yo también soy un poquito Winnie the Pooh.

Porque a mí la miel también me gusta. 🍯

Eso sí, yo no voy por ahí buscando tarros de miel por el bosque. La mía está bien guardadita en la cocina y la utilizo para endulzar mis gachas de avena.

Pero me ha hecho gracia pensar que, a estas alturas de mi vida, todavía puedo descubrir cosas nuevas tan sencillas como quién es un personaje de dibujos.

Y quizá eso sea precisamente lo bonito.

Que nunca dejamos de aprender.

A veces aprendemos algo importante.
A veces aprendemos una palabra nueva.
Y otras veces descubrimos que existe un osito llamado Winnie the Pooh al que le encanta la miel y pensamos:

“Pues mira, este y yo nos vamos a llevar bien.” 😂🐻🍯

Así que esta noche, mientras me como mis gachas de avena con plátano, canela y un poquito de miel, ya sé que, además de cenar rico, estoy estrenando una nueva identidad:

Amalia, la Winnie de Pooh de El Rincón de Amalia. ❤️

Y oye… tampoco está tan mal.



Adiós, agosto. Hola, septiembre


Hoy llegamos al último escaloncito de agosto.

Se nos va otro mes y, si algo nos ha dejado este agosto, ha sido calor. Mucho calor. De ese que hace que mirar por la ventana y pensar en salir a pasear sea casi un acto de valentía. 

Agosto es un mes precioso para quienes disfrutan de sus vacaciones, para los que hacen las maletas, se van unos días, conocen lugares nuevos, descansan y disfrutan de ese merecido paréntesis.

Pero también estamos los que nos quedamos en el pueblo.

Y yo me quedo en el pueblo, y también sé disfrutarlo.

Porque cuando llega agosto, el pueblo cambia. Hay menos gente por las calles, muchas tiendas están cerradas y todo parece ir un poquito más despacio. Se respira tranquilidad, se escucha menos ruido y hasta da gusto salir a pasear y encontrarse las calles casi vacías.

Eso sí… cuando el calor lo permite. Porque este año agosto nos ha puesto a prueba. 

Pero incluso así, también ha habido momentos bonitos. Un café por la mañana, una conversación, una risa, una visita, un paseo, una tarde tranquila en casa o simplemente sentarnos un rato y disfrutar de esas pequeñas cosas que muchas veces ni miramos.

Y quizá ahí está la verdadera magia de la vida: en aprender a valorar lo cotidiano.

Por eso no quiero despedir agosto pensando en lo que me ha faltado, en lo que no he hecho o en los planes que se han quedado pendientes.

Quiero despedirlo dando las gracias.

Gracias por cada día vivido, por las personas que han estado cerca, por los buenos momentos y también por esos días sencillos que, sin hacer demasiado ruido, nos han regalado un poquito de felicidad.

Porque abrir los ojos cada mañana y poder decir "aquí estoy" ya es un regalo.

Así que, adiós, agosto.

Gracias por tus días de sol, por tus noches de verano, por la tranquilidad del pueblo y por todos esos pequeños momentos que quizá mañana recordemos con una sonrisa.

Y ahora abrimos la puerta a septiembre.

Llega un nuevo mes, con nuevas ilusiones, nuevos proyectos, nuevos sueños y quién sabe cuántas cosas bonitas por descubrir.

Yo lo recibo con ilusión y con la esperanza de que sea un mes fabuloso.

Porque nunca sabemos qué nos tiene preparado la vida, y mientras tengamos un nuevo día por delante, siempre habrá motivos para seguir sonriendo.

Bienvenido, septiembre.

Te esperamos con los brazos abiertos, el corazón contento y muchas ganas de que nos sorprendas.

Y ahora sí…

Adiós, agosto. Gracias por todo.
Hola, septiembre. ¡Vamos a por ti! 

El rincón de Amalia🌻❤️





Mis queridas amigas, ¡date tus lujos!

A ver, mi querida amiga… que ya tenemos una edad y algunas cosas las hemos aprendido a base de tropezones, ¡así que vamos a aprovecharlo! 😂...