El blog de Alma Buendía Soleado

jueves, 26 de febrero de 2026

Hoy he negociado con un caniche


Hoy el paseo no ha sido largo. No porque no tuviéramos ganas… sino porque estábamos esperando un paquete. Y claro, cuando una espera al mensajero, no puede hacerse la interesante por la calle como si el mundo no dependiera de un timbre.

Así que hemos salido Coco y yo con intención de “paseíto corto”.
Pero alguien no estaba de acuerdo con el plan.

Llegamos a la puerta de casa… y Coco se plantó.

Plantado.

Con esa postura de:
— Yo entrar… no lo veo.

Le digo:
— Venga, Coco, que tenemos que estar en casa.
Y él:
— Una esquina más.

Y allá que vamos hasta la esquina.

Volvemos a la puerta.
Se vuelve a frenar.
— Otra esquina.

Y yo pensando: “Este perro cree que soy negociadora internacional.”

Fuimos a la otra esquina. Volvimos. Se volvió a parar.
Si hubiera habido una tercera esquina, también la habríamos hecho.

Pero no. Hoy no podíamos estar más rato en la calle. El paquete estaba al caer y si llaman y no estoy… me da algo. Así que, con amor, con paciencia… y tirando un poquito de la correa, he ganado yo.

Victoria humana.
Derrota canina temporal.

Pero mientras tiraba suavemente de él, me di cuenta de algo precioso: a Coco le gusta la calle. Le gusta oler, mirar, vivir. Es más callejero que yo. Él no entiende de paquetes ni de horarios. Solo entiende de momento presente.

Y eso me hizo sonreír.

Porque mientras yo pensaba en “¿y si viene el mensajero?”, él pensaba en “¿y si hay algo maravilloso en la siguiente esquina?”.

Y quizá tiene razón.

A veces vivimos con prisas por cosas que están por llegar…
y la felicidad está en una esquina más.

Hoy he ganado yo porque el paquete manda.
Pero mañana, si no hay timbre que nos ate, igual gana él.

Y nos vamos a todas las esquinas del barrio.

“Hoy ganó el paquete… pero mañana, Coco y yo conquistamos el barrio.”





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