Esta canción nació en un momento cualquiera… o quizá en uno muy especial.
Entre pensamientos, recuerdos y ese silencio que a veces acompaña.
La hice sin pensar demasiado, dejándome llevar…
y al final me di cuenta de que hablaba de mí.
De lo que duele, de lo que sana,
de la fe que sostiene y del amor que siempre vuelve.
Porque aunque a veces lo olvidemos,
nunca estamos solos.
Y hoy, con una sonrisa y alguna lagrimita,
me abrazo fuerte y doy gracias…
porque sigo aquí, sintiendo, viviendo y creyendo.
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