Al nacer comienza la vida y por las manos de un sacerdote recibimos el bautismo.
Cuando pasan los años y ya con uso de razón tú Padre nos das la comunión.
A través de ti recibimos el perdón y en la Misa al final de ella tú nos das la bendición.
Cuando enfermamos tú con tus oraciones nos reconfortas.
Yo tengo un amigo cura, que reza por mí y porque todo salga bien en mi vida. Un amigo al que jamás podré agradecerle todas sus palabras de ánimo y consuelo que me da. Un amigo que me hace feliz cuando cada mañana abro mi móvil y leo sus “Buenos días”. Tengo el mejor de los amigos.
Tengo un amigo cura y doy gracias a Dios por haberlo puesto en mi camino, un amigo desinteresado, sincero, bondadoso, noble y cariñoso.
A mi amigo cura quiero dedicarle estas palabras sinceras y con cariño.
Estas letras son para ti Padre desde mi corazón, por todas las oraciones que haces para que la operación y recuperación de Fernando sea buena y por todas las oraciones que haces por mí para darme fuerza.
Yo también rezo por ti Padre para que la vida te dé lo mejor y mucha salud para que puedas seguir ayudando a todas las personas que acudan a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario