Bueno… no han pasado los Reyes.
Pero tranquila, que no pasa nada.
A estas alturas, los Reyes ya no saben dónde encontrar lo que les pedimos.
Porque dime tú dónde se compra la crema milagrosa que borre las arrugas de golpe.
O ese invento maravilloso que te quite varios centímetros en una sola sesión y sin sudar ni un poquito.
¿Y el botón secreto para comer sin culpa,
disfrutarlo todo y no aumentar ni un gramo?
Ese está agotado desde hace años.
Serán Reyes… pero milagros, los justitos.
Así que nos quedamos con lo verdaderamente importante, que no es poco.
Nos queda la esperanza y la realidad de seguir estando buenísimas, cada una a nuestra manera, con nuestras arrugas vividas, nuestras historias en la piel y la risa bien colocada.
Nos queda la salud, que es el regalo estrella, el que no se envuelve pero se agradece cada mañana.
Nos quedan las ganas de cuidarnos, de mimarnos un poco más, de mirarnos al espejo y decirnos con complicidad: “Pues oye… no estoy nada mal”.
Nos queda la vida.
Con sus días buenos, sus días regulares y esos momentos pequeñitos
que valen oro.
Así que si los Reyes no pasaron, tú sigue adelante, riéndote, disfrutando y regalándote buena vibra de la buena.
Que milagros no hacen…
pero nosotras tampoco nos quedamos cortas.
✨ Feliz Día de Reyes ✨

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