Hay palabras que no solo se leen… se sienten.
Palabras que, sin darte cuenta, se quedan dentro y te acompañan en los días buenos y en los días en los que el alma necesita un poco más de calma.
Para mí, los salmos son así. No los conozco todos, ni mucho menos, pero los que he ido descubriendo a lo largo del tiempo han sido como pequeñas luces en mi camino.
He querido llevar algunos de esos salmos a la música, de una forma sencilla, humana, para que puedan llegar al corazón de cualquiera, incluso de quien nunca ha abierto la Biblia.
Porque a veces una canción abraza donde las palabras no llegan.
Hoy comparto dos de ellas:
🎶 “Tú eres mi luz”, inspirada en el Salmo 27
“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”
🎶 “El Señor es mi pastor”, inspirada en el Salmo 23
“El Señor es mi pastor, nada me falta…”
Son canciones nacidas desde la sencillez, con alma de blues y gospel, pensadas para acompañar, calmar y recordar que la luz siempre encuentra la manera de volver.
Si estas canciones te llegan, aunque sea un poquito, entonces ya han cumplido su propósito.
🤍 El alma siempre encuentra su camino de vuelta a la luz, aunque a veces tarde en recordarlo.
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