El blog de Alma Buendía Soleado

martes, 16 de junio de 2026

Entre pausas, suspiros... ¡y un ataque de risa!

¡Buenas tardes a todos los que os asomáis a mi rincón!

Me he presentado a un concurso literario, ya os lo conté en otra entrada.

Hasta aquí todo parece muy profesional. Escribí mi relato, lo corregí, lo revisé y quedé bastante contenta con el resultado. Pero resulta que, además del texto, tengo que enviar un podcast leyéndolo.

Y ahí empezó la comedia.

Durante el día no puedo grabar porque siempre hay algún ruido: coches, puertas, vecinos, algún perro que decide opinar sobre la vida... Así que espero a la noche, cuando todo está en silencio.

Entonces me siento muy seria delante de la grabadora. Coloco el texto. Respiro hondo. Pongo voz de escritora importante.

—"Aquella tarde..."

Y ya está.

A la segunda frase me entra la risa.

Porque de repente me escucho a mí misma haciendo pausas dramáticas, respetando las comas, los puntos suspensivos y poniendo una voz que me parece sacada de una novela de misterio.

Y me entra un ataque de risa.

Corto la grabación.

Vuelvo a empezar.

Y vuelvo a reírme.

Mi grabadora ya está llena de tomas falsas y Coco me mira con una expresión que parece decir:

"¿Pero qué le pasa hoy a esta mujer?"

"Mi humana lleva media hora diciendo la misma frase y luego se ríe sola. Algo raro está pasando aquí..."

Lo mejor es que escribir no me cuesta nada. Me siento delante del ordenador y las palabras salen solas. Pero escucharme leyendo mi propio relato es otra historia.

A estas alturas no sé si conseguiré grabarlo a la primera, a la décima o a la número cincuenta.

Lo que sí sé es que me lo estoy pasando   bomba.

Y pensándolo bien, eso también cuenta.

Porque a veces nos preocupamos tanto por hacerlo perfecto que olvidamos disfrutar del camino. Y yo, entre risas, pausas dramáticas y tomas falsas, me lo estoy pasando de maravilla.

Así que seguiré intentándolo.

Y si algún día consigo grabar el podcast entero sin reírme, prometo celebrarlo por todo lo alto.

Aunque, sinceramente, tampoco me importaría que quedara alguna risita por el camino.

Pase lo que pase, que me quiten lo bailao y lo que me estoy divirtiendo. Al fin y al cabo, ¿hay algo mejor que reírse de uno mismo?




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