Esta mañana hemos salido con Juanita y Antonia a comer churros. Por supuesto Coco venía con nosotras. Yo, que últimamente estoy intentando cuidarme un poquito más, hoy me he tomado mi chocolate y, oye, ¡qué rico estaba! 😂
Hemos estado un buen ratito juntas, charlando y disfrutando de la mañana. Al principio hacía una temperatura estupenda y se estaba de maravilla. Después empezó a apretar el calor y ya aquello no era lo mismo, así que cada una para su casita, que tampoco estamos para hacer heroicidades.
Antes de llegar a casa he aprovechado para comprar unos higos y unos ajos, porque ya no me quedaban para hacerme mi ajo con miel. Y así, entre churros, chocolate, compras y calor, ha transcurrido una mañana de lo más normal.
A veces creemos que para ser felices necesitamos que nos pasen grandes cosas. Que llegue algo extraordinario, que cambie nuestra vida, que ocurra aquello que llevamos tanto tiempo esperando…
Y quizá se nos olvida que abrir los ojos por la mañana ya es un regalo.
Poder respirar profundamente. Salir a la calle. Encontrarnos con alguien que queremos. Sentarnos a tomar un chocolate y reírnos un rato. Comprar unos higos. Prepararnos en casa aquello que nos gusta. Tener a alguien a quien llamar. Poder decir «te quiero». Poder abrazar.
Son cosas pequeñas, sí.
Pero cuando aprendemos a mirar la vida de otra manera, descubrimos que esas cosas pequeñas son, muchas veces, las más grandes.
Por eso hoy quiero dar las gracias.
Gracias, Dios, por este nuevo amanecer.
Gracias por regalarme un día más.
Gracias por mi vida, por mi gente y por todos esos pequeños momentos que todavía puedo disfrutar.
Hoy no quiero pedir demasiado.
Hoy quiero agradecer.
Agradecer por lo que tengo, por lo que vivo y también por aquello que todavía está por llegar.
Porque cada día trae consigo una nueva oportunidad: para aprender, para sonreír, para corregir nuestros errores, para querer, para disfrutar y para volver a empezar.
Y aunque algunos días sean más difíciles que otros, mientras podamos abrir los ojos y decir «aquí estoy», todavía tenemos un motivo para sonreír.
Que tengamos el corazón tranquilo, los brazos preparados para abrazar y el alma llena de gratitud.
Gracias, Dios.
Gracias, vida.
Hoy también es un regalo. ❤️
Buenos días para todos, aunque ya sea un poquito tarde.
Y que sepamos disfrutar de esos pequeños milagros que ocurren todos los días… porque muchas veces la felicidad está justamente ahí, delante de nuestras narices, y ni siquiera nos damos cuenta.
El Rincón de Amalia 🧡

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