El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 3 de agosto de 2026

Un café, Coco... y Dios


Hay tardes en las que me preparo un café y me siento tranquilamente a tomarlo. Y, como casi siempre, Coco se tumba a mi lado, como diciendo: "Aquí estoy yo también".

Antes pensaba que el silencio era un poco triste. Encendía la televisión o buscaba cualquier cosa para estar entretenida. Ahora ya no.

Con los años he aprendido que también es bonito regalarme un rato para mí. Sentarme, acariciar a Coco, disfrutar de un café sin prisas y dar gracias a Dios por un día más.

La soledad no siempre es mala. A veces nos ayuda a escucharnos por dentro, a recordar todo lo que hemos vivido y a valorar las pequeñas cosas que tenemos cada día.

Mientras tomo el café, miro a Coco, que siempre está cerca de mí. Él no habla, pero su compañía dice mucho. Y, por encima de todo, siento la presencia de Dios, que nunca me deja sola.

He aprendido que no necesito grandes lujos para ser feliz. Un café calentito, Coco a mi lado, un ratito de paz y la certeza de que Dios camina conmigo... muchas veces eso es más que suficiente.

La felicidad no siempre hace ruido. A veces tiene el aroma de un café, una mirada fiel y la paz que Dios pone en el corazón.

🌼 El Rincón de Amalia



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