El blog de Alma Buendía Soleado

jueves, 17 de septiembre de 2026

Hoy mi cabeza se fue al pasado


Buenos días, amigas de mi rincón.

Hoy el día se ha levantado nublado, de esos días en los que parece que hasta las nubes nos invitan a pensar un poquito más de la cuenta. Y mira tú por dónde… hoy mi cabeza se ha ido al pasado.

Sin maleta, sin billete y sin avisar. Porque la memoria es así: aparece cuando quiere y nos lleva de la mano a lugares que creíamos olvidados.

Me he acordado de aquellos años en los que las tardes parecían no acabarse nunca. Las puertas de las casas estaban abiertas, se escuchaban voces en la calle y los patios olían a comida recién hecha, a café y a ese olor tan especial de la tierra mojada después de regarla.

Nos pasábamos las horas jugando en la calle. No necesitábamos gran cosa: una cuerda, una pelota, unas canicas o cualquier invento que se nos ocurriera. Con poquito éramos capaces de pasarlo en grande.

Y cuando desde la puerta se escuchaba aquello de: “¡Ya es hora, para casa!”, sabíamos que se había terminado la diversión. 

También recuerdo cuando, si querías hablar con una amiga, tenías que ir a buscarla a su casa. No había móviles, ni mensajes, ni eso de “te escribo luego”. Allí que ibas tú, andando, y si no estaba… pues vuelta para casa.

La televisión tenía sus horarios y había que esperar a que llegara el programa que querías ver. Y de las fotografías, mejor ni hablamos… hacer una foto era casi un acontecimiento. No como ahora, que hacemos veinte y luego no sabemos cuál guardar. 

Y qué decir de las fiestas. Con un poco de música, algo para picar y muchas ganas de reír ya teníamos montado el sarao.

Después crecimos. Llegaron los amores, los hijos, las responsabilidades, las preocupaciones… y fueron pasando los años casi sin pedir permiso.

Ahora miro hacia atrás y pienso: ¡pero si parece que fue ayer!

Hay muchas cosas que hoy tenemos y que antes ni imaginábamos. Pero hay algo que no podemos comprar ni recuperar: aquellos años.

No puedo volver a aquellas calles, ni a aquellas tardes interminables, ni sentarme con algunas de las personas que ya no están.

Pero sí puedo cerrar los ojos.

Y por un ratito vuelvo.

Vuelvo a ser aquella muchacha con sus sueños, sus ilusiones y toda la vida por delante.

Y entonces sonrío.

Porque los años pasan, sí… pero no se van del todo. Algunos se quedan guardaditos dentro de nosotros y esperan pacientemente a que una canción, un olor, una fotografía o simplemente un día nublado los despierte.

Y hoy ha sido ese día.

Así que aquí estoy, recordando, sonriendo y dando gracias por haber vivido aquellos tiempos.

Porque quizá entonces no lo sabíamos, pero mientras estábamos allí, estábamos fabricando los recuerdos que algún día tanto íbamos a echar de menos.

Siempre hay un motivo para sonreír. ❤️

Mis queridas amigas, ¿a vosotras también os pasa que un día cualquiera, sin saber por qué, la cabeza se os marcha de viaje al pasado?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hoy mi cabeza se fue al pasado

Buenos días, amigas de mi rincón. Hoy el día se ha levantado nublado, de esos días en los que parece que hasta las nubes nos invitan a pensa...