El blog de Alma Buendía Soleado

domingo, 6 de septiembre de 2026

Envejeciendo juntos


Hola, queridas amigas y amigos de El Rincón de Amalia.

Hoy os escribo desde el sillón de casa, obligada a bajar el ritmo por una contractura que me tiene la espalda dolorida. Hoy no ha habido paseo de la mañana ni prisas. Simplemente he tenido que parar y mirar la vida desde una perspectiva mucho más pausada.

Y cuando el cuerpo se detiene, la mente empieza a viajar. A veces se pierde por caminos que no esperábamos recorrer y termina llevándonos hasta aquello que de verdad importa.

Y hoy, todo mi pensamiento ha estado en él: mi inseparable Coco.

Mi pequeño caniche ya es mayor. Tiene su corazoncito delicado, necesita sus cuidados y su medicación y, desde hace tantos años, caminamos juntos por la vida. Hemos compartido alegrías, tristezas, momentos buenos y otros no tan buenos. Y hoy, al verme aquí, limitada por el dolor y sin poder moverme como quisiera, me ha venido a la cabeza un miedo muy profundo.

Un miedo que estoy segura de que cualquiera que haya amado a un animal con toda el alma entenderá.

¿Qué sería de Coco si a mí me pasara algo de repente?

Coco me necesita. Necesita sus rutinas, sus cuidados, su medicación, pero sobre todo necesita saber que su mami está ahí.

Y pensar que algún día pudiera quedarse solo, sin entender dónde estoy, buscándome por la casa y sin encontrarme… me rompe el corazón.

Porque hay algo que me dolería todavía más: pensar que pudiera llegar a creer que su mami lo ha abandonado.

Y eso jamás podría ocurrir.

Yo jamás abandonaría a Coco. Nunca. Por voluntad propia . Él ha sido mi compañero durante tantos años que forma parte de mí, de mi historia y de mi vida.

Por eso hoy he hecho una petición desde lo más profundo de mi alma. Una plegaria al universo, a Dios, a la vida… a aquello en lo que cada uno de nosotros encuentre consuelo.

Le he pedido, desde el amor más grande que conozco, que Coco se vaya un poquito antes que yo.

Sé que puede parecer una petición extraña. Pero quienes amamos profundamente a nuestros animales quizá podamos entenderla.

Prefiero soportar yo el dolor inmenso de su ausencia. Prefiero llorar su partida, echarlo de menos cada día y sentir que me falta una parte del corazón, antes que imaginarlo solo, perdido y sin saber dónde está su mami.

Prefiero llorarlo yo en esta orilla, con todo el dolor que pueda soportar, sabiendo que él no tendrá que preguntarse nunca dónde me he ido ni por qué no he vuelto.

Y quiero pensar que, cuando llegue ese momento, cuando Dios disponga, volveremos a encontrarnos. Que él correrá hacia mí como tantas veces ha corrido por la casa y volveremos a estar juntos.

Coco tiene 13 años y yo tengo 66. Los dos sabemos, aunque no queramos pensarlo demasiado, que el tiempo pasa y que algún día tendremos que separarnos.

Pero hoy no quiero pensar en ese día.

Hoy quiero pensar en todos los días que todavía tenemos por delante.

Quiero disfrutar cada paseo, cada siesta juntos, cada mirada, cada ladrido, cada vez que se acurruca cerca de mí y cada pequeño momento cotidiano que ahora parece insignificante y que algún día será un recuerdo enorme.

Porque envejecer juntos es uno de los regalos más maravillosos que me ha dado la vida.

Y quizá amar de verdad también significa pensar en ellos cuando nosotros ya no estemos, intentar protegerlos incluso de aquello que más miedo nos da imaginar y desear, por encima de todo, que nunca sufran por nuestra ausencia.

Coco ha sido y sigue siendo mi compañero, mi pequeño, mi familia y una parte enorme de mi vida.

Así que hoy, mientras estoy aquí sentada y él está cerquita de mí, solo quiero mirarlo, acariciarlo y dar gracias por cada día que hemos tenido juntos.

Y si vosotros tenéis un peludo en vuestra vida, abrazadlo un poquito más fuerte hoy. Decidle cuánto lo queréis. Disfrutad de esas pequeñas cosas que algún día se convertirán en los recuerdos más grandes.

Gracias por estar siempre ahí, al otro lado de la pantalla, leyendo mis pensamientos y compartiendo conmigo este pequeño rincón del alma.

Cuidad mucho de vuestros peludos.

Y, sobre todo, amadlos mientras los tengáis a vuestro lado.

Hasta la próxima entrada. ❤️

El Rincón de Amalia




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