El blog de Alma Buendía Soleado

viernes, 18 de septiembre de 2026

Un día me di cuenta de que había crecido


Buenos días, amigas de mi rincón.

Hoy me he puesto a pensar en una cosa… ¿sabéis cuándo me di cuenta de que había crecido?

Y no, no fue por las arruguitas alrededor de los ojos. 😂
Ni porque el espejo empezara a enseñarme cosas que yo no le había pedido.

Tampoco fue porque los años fueran pasando.

Me di cuenta de que había crecido por dentro.

Fue cuando dejé de necesitar tener siempre la razón. Cuando entendí que hay discusiones que no merece la pena ganar y personas a las que no merece la pena perseguir.

Cuando aprendí que, si alguien decide marcharse de tu vida, puedes quererle, puedes echarle de menos… pero no tienes por qué salir corriendo detrás.

Y también cuando comprendí que pedir perdón es muy bonito, pero esperar eternamente a que alguien lo haga puede robarnos demasiada paz.

La madurez no llegó dando golpes en la puerta.

Llegó poquito a poco, casi sin hacer ruido.

Y un buen día me encontré pensando:

“Pues mira, ya no quiero complicarme la vida.”

Ahora no necesito gustarle a todo el mundo. Ni que todo el mundo entienda mis decisiones. Ni encajar en lugares donde no estoy cómoda.

Quiero estar tranquila conmigo.

Quiero rodearme de personas que me quieran como soy, con mis cosas buenas, mis manías y mis días de “hoy no estoy para nadie”. 

Y mi cuerpo… ¡ay, mi cuerpo!

Antes podía mirarlo y encontrarle defectos por todas partes. Ahora lo miro de otra manera.

Este cuerpo ha vivido mucho.

Ha reído, ha llorado, ha trabajado, ha querido, ha perdido, ha vuelto a levantarse y ha seguido caminando cuando las cosas no se lo pusieron precisamente fácil.

¿Cómo no voy a quererlo?

Cada marca cuenta una historia. Cada arruga tiene detrás un montón de vida.

Así que ya no quiero pasarme el día corriendo detrás de los “tengo que”.

Tengo que hacer esto.
Tengo que hacer aquello.
Tengo que quedar bien.
Tengo que preocuparme por lo que pensarán…

Pues no.

Ahora quiero disfrutar más de las cosas pequeñas.

De mi café con leche.

De una conversación que me haga reír.

De un paseo sin mirar el reloj.

De una tarde tranquila.

De una canción que me traiga un recuerdo bonito.

De estar en casa con Coco y sentir que, por un momento, todo está bien. ❤️

He aprendido a escucharme.

A cuidarme.

A decir que no cuando no quiero.

A decir que sí cuando me apetece.

A dejar ir lo que ya no me hace bien.

Y, sobre todo, he aprendido que elegirme a mí misma no es ser egoísta.

Es quererme un poquito más.

Quizá eso sea hacerse mayor de verdad.

No cumplir años.

Sino aprender a vivirlos.

Y aquí estoy, mis queridas amigas, con mis arruguitas, mis recuerdos, mis historias y mis ganas de seguir disfrutando.

Porque todavía me queda mucho por vivir.

Y, mientras tanto…

Siempre hay un motivo para sonreír. ❤️

¿Y vosotras? ¿En qué momento os disteis cuenta de que habíais cambiado por dentro?



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