El blog de Alma Buendía Soleado

jueves, 22 de octubre de 2026

Cuando un hijo está cerca, hasta la distancia duele menos ❤️


¡Buenos días, amigas de mi rincón! 

Hoy me he levantado con el corazón un poquito encogido. No ha pasado nada malo, la vida sigue su curso y cada uno tiene que continuar con su camino, pero hay momentos en los que los sentimientos se nos ponen un poquito revoltosos.

Borja está en Madrid. Estos días ha estado recorriendo Andalucía con Nadia, enseñándole Sevilla, Córdoba, Granada y esos lugares tan bonitos que tenemos en nuestra tierra. Me hace ilusión pensar que ella está conociendo un poquito más España de su mano, descubriendo nuestras ciudades, nuestras costumbres y toda esa belleza que tenemos tan cerca.

Y aunque estos días no he estado a su lado, yo era feliz. ¿Sabéis por qué? Porque mi hijo estaba aquí, en España.

¡Qué cosas tiene el corazón de una madre! ❤️

Yo pensaba: «Ay, madre mía, si quisiera volver a verlo, en dos o tres horitas podría estar otra vez con él».

Y solamente saber que esa posibilidad existía me hacía sentirlo más cerca. No necesitaba tenerlo a mi lado a cada momento. Me bastaba con saber que estaba aquí, en mi país, a unas horas de distancia.

Pero hoy es diferente.

Hoy Borja está en Madrid y mañana emprende el viaje de regreso a México. Y, sin quererlo, empieza a aparecer esa tristeza que tan bien conocemos las madres cuando nuestros hijos viven lejos.

Porque una cosa es tener a tu hijo a dos o tres horas y otra muy distinta es tener un océano de por medio. Para volver a abrazarlo ya no basta con preparar una pequeña escapada. Hay que organizar un viaje largo, cruzar medio mundo y esperar a que la vida nos regale otra oportunidad de encontrarnos.

Y entonces es cuando una se da cuenta de que, a veces, la felicidad no consiste en tener a alguien a tu lado todo el tiempo. A veces consiste simplemente en saber que está cerca, que puedes volver a verlo y que un abrazo no es algo imposible.

Mañana mi hijo se marcha y yo me quedaré aquí, en mi casa, con mis cosas, con mi Coquito y con la vida de cada día. Seguiré sonriendo, haciendo mis cositas y escribiendo en este rincón que tantas alegrías me da. Porque la vida continúa y también tenemos que aprender a disfrutarla cuando las personas que queremos están lejos.

Pero permitidme que hoy tenga un poquito de morriña. Que una madre puede ser fuerte, independiente, alegre y tener muchas ganas de vivir, y aun así echar muchísimo de menos a su hijo.

Una cosa no quita la otra.

No quiero que estas palabras sean tristes, sino sinceras. Porque también hay belleza en querer tanto a alguien, en disfrutar de los días compartidos y en guardar en el corazón esos momentos que después nos acompañan cuando llega la despedida.

Así que hoy me quedo con lo bonito: con haberlo tenido aquí, con los ratitos vividos, con las conversaciones, con su presencia en nuestra tierra y con la alegría de saber que ha podido compartir estos días con Nadia.

Y cuando mañana se marche, aunque una parte de mí se quede un poquito más triste, otra parte seguirá sonriendo por haber tenido la suerte de vivir este reencuentro.

Porque el amor de una madre no entiende de kilómetros, de fronteras ni de océanos. ❤️

Y aunque mañana mi hijo esté al otro lado del mundo, seguirá teniendo su sitio aquí, en mi corazón y en mi casa.

Y vosotras, amigas, ¿habéis sentido alguna vez esa tristeza de tener a alguien cerca y saber que, en unas horas, volverá a estar lejos? Contadme, que ya sabéis que me gusta que compartamos nuestras cositas.

Os mando un abrazo enorme y os deseo un día lleno de motivos para sonreír.

Siempre hay un motivo para sonreír. ❤️

El Rincón de Amalia




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