Buenos días, amigas de mi rincón.
Esta mañana me he puesto a pensar en una cosa que, aunque parezca una tontería, tiene más miga de la que creemos. ¿Os habéis dado cuenta de que los seres humanos somos positivos por naturaleza?
Y diréis vosotras: «¡Amalia, hija, de buena mañana ya estás tú filosofando!».
Pues sí, qué le vamos a hacer. Una se toma su café y, entre sorbito y sorbito, se le ocurren estas cosas.
Pensadlo un momento. Cuando nos vamos a dormir, casi siempre nos despedimos diciendo: «Hasta mañana, si Dios quiere». Y yo me pregunto: ¿no es curioso que, sin saber si ese mañana llegará, ya estemos dando por hecho que vamos a vivirlo?
Decimos: mañana nos tomamos un café, mañana salimos a pasear, mañana llamo a mi amiga, mañana termino lo que he dejado a medias… Y así, sin darnos cuenta, llenamos nuestra vida de pequeños planes y de esperanzas. No sabemos qué nos traerá el día siguiente, pero confiamos en que habrá un mañana. Y eso, queridas amigas, también es ser positivas.
No significa que todo nos vaya a salir bien, ni que tengamos que estar siempre contentas. Que hay días en los que una no está para tirar cohetes y bastante tiene con tirar del carro. Ser positivas es seguir dejando un huequecito para la esperanza, incluso cuando la vida nos ha enseñado que no todo está en nuestras manos.
Yo, por mi parte, he cambiado mi despedida de cada noche. Ya no digo «hasta mañana, si Dios quiere». Ahora digo:
«Hasta mañana, que así lo quiere Dios».
No sé explicaros muy bien por qué, pero me gusta más. La primera frase parece dejar el mañana en el aire, mientras que la segunda me sale del corazón como una manera de confiar, de descansar tranquila y de dejar el día de mañana en manos de Dios.
Y cuando me meto en la cama, se lo digo también a mi Coco:
—Hasta mañana, Coquito, que así lo quiere Dios. Mañana nos levantaremos, nos tomaremos nuestro café y saldremos a pasear. Tú irás oliendo todos los arbolitos, investigando cada esquina y leyendo tu periódico, que ya sabemos que no te puedes perder ninguna noticia del barrio. Y yo iré a tu lado, disfrutando del paseo y de tenerte conmigo.
Y así nos despedimos los dos, tan tranquilos, como si tuviéramos la agenda de mañana perfectamente organizada. ¡Y a ver quién le explica a este perro que sus planes dependen también de que su madre consiga ponerse los zapatos y salir por la puerta!
Pero ¿sabéis qué? A mí me gusta pensar en ese mañana. Me gusta acostarme pensando en el café que me espera, en las cosas sencillas que podré hacer y en los pequeños momentos que todavía me quedan por disfrutar. Porque la vida no siempre nos permite elegir lo que sucede, pero muchas veces podemos elegir con qué esperanza nos vamos a dormir.
Y quizá por eso, aunque no nos demos cuenta, llevamos dentro una fuerza que nos empuja a seguir adelante. Esa costumbre tan humana de imaginar el día siguiente, de hacer planes y de creer que todavía nos quedan cosas bonitas por vivir.
Así que esta noche, cuando os metáis en la cama, probad a pensar en alguna cosita bonita que os gustaría hacer mañana. No hace falta que sea un gran viaje ni una aventura extraordinaria. A veces basta con un café calentito, una conversación agradable, un paseo al sol o una carcajada de esas que te hacen llorar de risa.
Y si mañana llega, que nos encuentre con ganas de disfrutarlo. Y si la vida nos cambia los planes, ya buscaremos la manera de adaptarnos, que de eso también sabemos un rato. Porque vivir con esperanza no es tener la seguridad de que habrá un mañana. Es aprender a mirar el mañana con ilusión, aunque no tengamos ninguna garantía.
Y yo, mientras pueda, seguiré despidiéndome así:
Hasta mañana, que así lo quiere Dios.
Y ahora os dejo, que mi Coquito tiene que descansar para estar mañana al corriente de todas las noticias del barrio. ¡Que el periodismo canino es muy sacrificado! 🐩
Un abrazo enorme, amigas. Cuidaos mucho, disfrutad de las pequeñas cosas y no dejéis para mañana todos los motivos para sonreír que podáis encontrar hoy.
Que Dios os bendiga y que mañana, si nos regala un nuevo día, nos encuentre con el corazón dispuesto a disfrutarlo.
El Rincón de Amalia 💗
Siempre hay un motivo para sonreír.

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