miércoles, 27 de mayo de 2020

72 días



72 días llevo sin hacer una vida normal.
Hoy día 73 parece que todo empieza a volver a la normalidad, normalidad con mascarillas. Para protegernos todos. Es una incomodidad, por lo menos para mí, me ahogo, me molesta, me pica la cara, pero voy a usarla por ti y por mí.

Bueno os cuento como ha sido mi día 73 de confinamiento, ya medio confinamiento, porque ya podemos salir más a menudo.

He ido al hospital, me anularon todas las visitas que tenía programadas pero ya empiezan a llamar para volver a ir a los especialistas. 
He ido a la visita de un médico encantador, siempre digo que me podría enamorar fácilmente de este médico porque es amable, cariñoso, dulce, te explica las cosas sin usar palabras técnicas y hasta que no estás bien enterada de lo que te va hacer no te dice adiós. Es un médico como tendrían que ser todos.
He ido al médico, he salido contenta, me he desinfectado las manos al entrar y al salir, todo perfecto.

Después he hecho algo que ansiaba hacer, he ido a tomarme un café a "mi bar" digo mi bar porque es como mi segunda casa, porque me siento feliz estando ahí sentada en la terraza.
Y porque la familia propietaria del bar son un amor de personas, me tratan muy amablemente y yo les agradezco esa amabilidad y las quiero.
Es la terraza más grande y bonita de mi pueblo.

He llegado sola, pero al rato han empezado a llegar conocidas, nos hemos saludado con ilusión, lo peor de todo es que no nos hemos podido besar ni abrazar, esas cosas quedan aplazadas para más adelante.
Pero el ver a conocidos y amigos que están perfectamente de salud es una alegría. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, nos hemos reído, hemos repetido cafés, ha sido una mañana deliciosa y el tiempo nos ha acompañado, hacia un sol muy bonito.

La vida ya se parece a la que hacíamos antes del 13 de marzo 2020.
Pero no podemos olvidar que el covid 19 aún anda por ahí, que tenemos que mantener una distancia, que tenemos que usar mascarillas y que debemos desinfectarnos, sobre todo las manos.
Aún hay gente pasándolo mal por el virus.
No podemos olvidarnos de todos los fallecidos, que han sido muchos y cada día te enteras de algún fallecido con el cual has tenido relación. Y no eran personas mayores, se ha ido un amigo que aunque ahora no teníamos mucha relación, de jovencitos, cuando se podía estar en la calle sin ningún miedo, compartíamos juventud y alegrías, nos juntábamos varios vecinos de la misma edad y tocábamos la guitarra y cantábamos en la puerta de nuestras casas. Recordad que yo ya tengo cierta edad. Ahora eso es imposible de hacer, pero entonces era maravilloso. El Covid se lo ha llevado.
También se ha llevado a una mujer con la que me ha unido mucha amistad y durante un tiempo formamos parte de la misma familia.
Mi querida amiga sigue rezando cada día para que su marido el cual lleva 30 días en coma se despierte y pueda respirar. Yo me uno a sus rezos. Te pondrás bien, somos muchos los que te mandamos alientos para que vuelvas a respirar por ti solo.

La vida sigue, y a pesar de esas tristezas, yo hoy he sido feliz.
Tengo mi familia sana, a mis amigos que quiero con todo mi corazón el covid no les ha llegado y eso es una alegría.
He vuelto hacer mi vida casi normal, soy inmensamente feliz.


72 días sin pisar la terraza del bar.














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