Se va apagando el día de mi cumpleaños y lo hace con una sonrisa enorme.
Ha sido un día maravilloso, de esos que se quedan guardados en el corazón.
He estado rodeada de personas a las que quiero. No hemos sido muchos, pero sí los justos y necesarios para mí, para mi felicidad. Y eso, con los años, se aprende a valorar de verdad.
He recibido regalos y muchísimas felicitaciones, llamadas, mensajes por WhatsApp y por Facebook. He hablado con México, con mi hijo, y también con Colombia, con Fabiola, mi amiga en Bogotá. Gestos que cruzan distancias y llegan directos al alma.
Hoy he cumplido 66 años y me siento profundamente agradecida.
No es el regalo lo que importa, sino saber que alguien se ha acordado de mí, que ha detenido su vida unos segundos para pensar en mí y desearme algo bonito. Eso no tiene precio.
Me acuesto con el corazón lleno, con la sensación de estar rodeada de personas maravillosas a las que quiero y que no quiero que nunca se vayan de mi vida.
Soy muy afortunada. Soy muy feliz.
Y así, con el alma en paz, cierro este día tan especial.
Gracias, vida, por tanto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario