El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 22 de junio de 2026

Un día de verano, una mosquitera rebelde y una ensalada de reina


Hoy ha sido uno de esos días de calor de los que no admiten discusión. A las nueve de la mañana Coco y yo ya estábamos paseando, porque más tarde no había quien saliera a la calle. A las once ya estábamos de vuelta en casa, refugiados del sol como dos expertos supervivientes del verano.

He ido a comprar una sola cosa: una bolsa de hielo pequeñito. Sí, de ese que enfría rápido y te alegra la bebida en cuestión de segundos. Un euro con noventa y nueve céntimos. Mi gran gasto del día.

Mientras tanto, sigo teniendo en casa una mosquitera que compré hace más de un mes. Llegó doblada y solicité que vinieran a recogerla. Pues aquí sigo, con la mosquitera y sin que nadie haya venido a buscarla. La pobre se está convirtiendo en un miembro más de la familia. A este paso le voy a tener que poner nombre y reservarle una silla en la mesa.

También he aprendido una cosa interesante sobre el aire acondicionado. Yo lo tengo a 26 grados y resulta que, para gastar menos electricidad, lo mejor es ponerlo en modo ECO. Así mantiene el fresquito sin trabajar más de la cuenta. Con la factura de la luz nunca se sabe, así que cualquier truco es bienvenido.

A la hora de comer me he preparado una ensalada que estaba para hacerle una foto. Cogollo, remolacha, pepinillo encurtido bien crujiente, huevo duro y una lata de sardinas. Todo aliñado con aceite de oliva y vinagre de manzana. Sencilla, fresca y deliciosa. Y, por supuesto, Coco también ha recibido su pequeña parte de huevo y una sardinilla. Porque cuando me mira con esos ojitos, yo no tengo ninguna posibilidad de ganar la negociación.

Después ha llegado el momento sagrado del verano: la siesta. Persianas bajadas, aire acondicionado en modo ahorro y una buena cabezadita. Hay tradiciones que no deberían perderse nunca.

Y ahora aquí estoy, sentada escribiendo estas líneas mientras miro las visitas del blog. Ayer fueron 242 y hoy ya van más de 180. No sé quiénes sois algunos de vosotros porque no dejáis comentarios, pero quiero daros las gracias igualmente. Porque detrás de cada visita hay una persona que ha dedicado unos minutos de su tiempo a leer mis historias.

Y eso, para mí, ya es un regalo.

Un abrazo de parte de Coco y mío.



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