Hoy he decidido declararme en huelga doméstica, pero de las buenas, de las que se hacen con clase, café caliente y Coco de testigo. 🐩☕
Nada de ollas, ni trapos, ni escobas, ni lavadoras que me miren con cara de “me toca a mí”.
Hoy la casa va por libre… y si se quiere limpiar, que se limpie sola.
Yo estoy muy ocupada cumpliendo tareas de máxima prioridad: ver series, mirar el horizonte, acariciar a Coco y revisar el móvil como si fuera una misión secreta.
Porque a veces una se pasa la vida en “modo ya voy, ya voy”...
¡Pues hoy no voy!
Ni al fregadero, ni al tendedero, ni al cajón de los calcetines desaparecidos.
Hoy voy de mí a mí, con escala en el sofá.
Coco me mira con esa carita de “¿seguro que no hay paseo?” y yo le digo:
—Hoy, solo si es para presumir de que no hemos hecho nada.
Y me parece que él está completamente de acuerdo.
He puesto el móvil en silencio, el alma en paz y la sonrisa en marcha.
Y si alguien toca la puerta, que espere: aquí se está celebrando el Festival Internacional del No Hacer Nada, edición especial “Amalia y Coco 2025”. 🏆
Así que sí: me quedo en huelga doméstica.
El mando, el termo, el sofá y yo.
Y Coco, claro, supervisando desde su rincón, con cara de “esto sí que es vida”. 🐾
Un domingo glorioso y sin remordimientos.
Porque limpiar puede esperar,
¡pero vivir, reír y vaguear con estilo, eso no se pospone!
Y al que no le guste… que venga y me barra la terraza.

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