Aquí estoy, Diosito, con un ojo ya cerrado del sueño y el otro aguantando como puede. Y, aun así, antes de irme a la cama, me gusta charlar un ratito contigo.
Gracias por este día, por las personas que quiero, por los momentos bonitos y también por los pequeños contratiempos, que al final nos recuerdan que seguimos aquí, viviendo y aprendiendo.
Solo te voy a pedir una cosita: no nos pongas demasiadas piedras en el camino de golpe, que a veces una ya va con el equilibrio justo y cualquier tropezón nos deja tambaleando. Tú ya me entiendes.
Cuida a mi hijo, a mi Coco, a mis amig@s.
Cuida a quienes están pasando por momentos difíciles. Dales fuerza, calma y un poquito de esperanza para seguir adelante. Y perdóname por ser tan pidona y por encargarte siempre a media humanidad, pero ya sabes cómo soy.
Y ahora sí, Diosito, me voy a dormir. Mañana, si puede ser, despiértame con ganas, con ilusión y, si no es mucho pedir, con un cafetito esperándome.
Los problemas, esos ya los iremos resolviendo poco a poco. Tú danos salud y fuerzas, que de buscar sonrisas y pintar el día con los colores más bonitos… de eso ya nos encargamos nosotros.
Buenas noches, Diosito, y gracias por escucharme siempre, aunque a veces empiece a hablar contigo y se me olvide hasta el sueño.
El Rincón de Amalia

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