A veces miro una flor y pienso en lo bonita que es la vida.
Hoy la flor está llena de color, tiene su perfume y parece que va a durar para siempre. Pero sabemos que no es así. Con el paso de los días, sus pétalos empiezan a caer y poco a poco se marchita.
Y creo que nosotros somos un poco como esa flor.
Tenemos hoy. Tenemos esta mañana, este café, esta comida, esta conversación, esta risa, este abrazo… Pero no sabemos cuántas mañanas más tendremos.
Por eso, cada vez tengo más claro que quiero vivir la vida.
Y cuando digo vivirla, no quiero decir hacer grandes cosas ni volverme loca. Para mí vivir es algo mucho más sencillo.
Es disfrutar de un café mientras está caliente. Escuchar una canción que me emociona. Reírme aunque se me marquen las arrugas. Decirle a alguien que lo quiero sin pensar que ya se lo diré mañana. Salir a dar un paseo. Disfrutar de Coco. Sentarme tranquilamente en mi casa y agradecer que estoy aquí.
Y también tengo ganas de vivir.
He aprendido que no quiero estar esperando continuamente a que llegue el momento perfecto. Porque ese momento perfecto quizá no llegue nunca.
Esperar a tener más dinero, menos problemas, más tiempo o menos años para empezar a disfrutar es una manera de dejar pasar la vida.
Y yo ya no quiero hacer eso.
Quiero disfrutar de lo que tengo hoy.
Porque la vida no está esperándome en el futuro. La vida está aquí. En este momento. En este día que estoy viviendo y que, cuando pase, ya no volverá.
Por eso quiero tener las manos abiertas para recibir todo lo bueno que venga, pero también para soltar lo que tenga que marcharse.
Quiero guardar recuerdos, no cosas.
Quiero llenar mi corazón de momentos, de personas, de risas, de conversaciones y de pequeños detalles.
Quiero seguir aprendiendo, aunque a veces me cueste. Quiero seguir haciendo cosas nuevas, equivocándome y volviendo a intentarlo.
Porque tener 66 años no significa que se haya terminado el camino. Al contrario. Yo todavía tengo mucho que aprender y muchas cosas que vivir.
Así que, mientras esta flor que llamamos vida siga teniendo pétalos, quiero disfrutar de ella.
Quiero olerla, tocarla, mirarla y agradecerla.
Porque si la vida es prestada, cuando llegue el momento de devolverla quiero hacerlo con las manos llenas de recuerdos, el corazón lleno de agradecimiento y una sonrisa.
Y sobre todo quiero poder decir:
No solamente sobreviví.
Viví.
El Rincón de Amalia ❤️

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