Buenos días, amigas de mi rincón.
Hoy me he despertado con una lluvia de esas que parece que el cielo ha abierto el grifo y ha dicho:
«¡Venga, que hace falta agua!» 😂
Son las 11:17 y ya me ha dado tiempo a ducharme, cambiar las sábanas, darle su medicación a mi Coco y desayunar tranquilamente.
Y salir… pues hoy no salimos.
Está cayendo una buena. 🌧️
Y de vez en cuando suena un trueno que, para qué os voy a engañar, a mí me da un poquito de respeto.
Pero tampoco pasa nada.
Coco y yo nos hemos instalado en casa y aquí estamos tan ricamente.
A Coco le pongo su empapador y él, que es un señor muy obediente, sabe perfectamente dónde tiene que hacer sus cositas. No hace nada por ahí, ni pipí ni caca. Así que yo lo recojo, friego y listo.
¡Problema solucionado!
Y mientras tanto, yo miro por la ventana y disfruto de la lluvia.
Incluso he sacado al balcón las plantas que tengo dentro de casa para que reciban su agüita. Porque el agua de lluvia parece que les sienta de maravilla y ellas también tienen derecho a disfrutar de este día.
Y entonces pienso en algo:
No siempre podemos elegir lo que nos trae el día, pero sí podemos elegir cómo vivirlo.
Hoy quizá haya personas que tengan que salir a trabajar, llevar a los niños al colegio, ir al médico o cumplir con alguna obligación aunque esté cayendo el diluvio. Yo, durante muchos años tuve que salir de casa a trabajar con un día como el de hoy, y coger trenes, metros los días de lluvia es horroroso y cruzar un semáforo ni te cuento..., los coches pasan muy rápidos y te mojan. Total que llegas al trabajo chorreando, y pasar así ocho horas sé lo molesto que es.
Y pienso en ellas.
Porque yo hoy tengo la suerte de poder decir:
"Pues no salgo."
Y quedarme tranquilamente en casa con mi Coco.
Eso también es ser afortunada.
A veces creemos que para disfrutar necesitamos hacer grandes cosas: salir, viajar, ir de un sitio para otro…
Y resulta que no.
A veces la felicidad está en cosas tan sencillas como una casa recogida, unas sábanas limpias, un café, tu perrito al lado y escuchar cómo cae la lluvia.
Y si además tienes unas plantas en el balcón pegándose un buen chapuzón…
¡pues ya tienes el spa completo!
La lluvia también tiene su lado bonito.
Va a regar los campos, va a llenar los embalses, va a refrescar la tierra y va a darle vida a muchas plantas que llevaban días esperando una buena ducha.
Así que hoy voy a intentar no pensar en lo que no puedo hacer.
Voy a disfrutar de lo que sí puedo hacer.
Estar en casa.
Escuchar llover.
Mirar a mi Coco.
Y agradecer.
Porque también hay días en los que no hacer nada es hacer mucho por una misma.
Y quién sabe… quizá dentro de unas horas escampe y podamos salir un ratito.
Y si no…
Pues mañana será otro día.
Hoy toca lluvia.
Y a mí, aunque los truenos me hagan pegar algún que otro respingo… me encanta.
Un beso enorme para todas mis amigas.
Y recordad:
Siempre hay un motivo para sonreír. 🌈
El Rincón de Amalia

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