Hay algo bonito en despertarse temprano, cuando todavía la casa está en silencio y el mundo parece no tener ninguna prisa.
Una se levanta despacito, se acomoda el pelo como puede, y aún con el pijama va derechita a por el cafecito. Porque a estas alturas una ya sabe que hay conversaciones que no necesitan palabras… como esa primera taza de café entre las manos.
Me gusta ese ratito.
El olor del café, el aire fresco de la mañana, los pensamientos que se van acomodando solitos y esa paz de saber que tengo un día nuevo por delante.
No necesito que pase nada extraordinario.
A veces la felicidad es esto: despertarse, estar aquí, respirar profundamente y tomarse un café en paz.
Y si todavía me sobra sueño… pues también se vale.
Primero el café, después ya veremos qué hacemos con la vida.
Porque hay mañanas en las que una no necesita grandes planes.
Solo necesita un poco de silencio, una taza de café y ganas de seguir disfrutando de estar aquí.
Buenos días, amigas de mi rincón.
Que hoy tengamos un día bonito, de esos que no hacen mucho ruido, pero nos dejan el corazón contento.
Y ahora sí…
¡A por el café! ☕️
El rincón de Amalia 💗

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