El blog de Alma Buendía Soleado

miércoles, 28 de octubre de 2026

Si pudiera volver por un instante…


Si pudiera volver atrás por un solo instante, no cambiaría mi historia, porque todo lo vivido forma parte de la mujer que soy hoy. Pero, ¡ay, madre mía!, cómo me gustaría volver a abrazar a algunas de las personas que ya no están conmigo.

Me sentaría otra vez a la mesa con mi familia, escucharía aquellas historias que quizá un día me parecieron repetidas y disfrutaría un poquito más de esas tardes que parecían no tener final. Daría algún que otro abrazo más, diría algún «te quiero» que se me quedó dentro y prestaría más atención a esos pequeños momentos que, sin darnos cuenta, se convierten en tesoros.

Porque una va por la vida con las prisas, pensando que mañana habrá otra oportunidad, otra comida juntos, otra conversación, otra tarde para compartir… Y resulta que el tiempo, que no pide permiso ni espera a nadie, va pasando y nos deja recuerdos en el corazón.

Con los años he aprendido que la felicidad no siempre viene envuelta en grandes regalos ni aparece cuando conseguimos todo lo que queremos. Muchas veces está en un café compartido, una charla sin mirar el reloj, una risa tonta por cualquier ocurrencia o un abrazo de esos que te hacen sentir que estás en casa.

Y mira que somos complicados los humanos, ¿eh? A veces buscamos la felicidad tan lejos que no nos damos cuenta de que la tenemos sentada a nuestro lado.

No puedo volver atrás, por mucho que me gustaría en algunos momentos. Lo que sí puedo hacer es mirar mi historia con cariño, agradecer lo bueno que tuve y guardar en mi corazón a quienes dejaron una huella imborrable en mi vida. También aceptar que hubo días difíciles, porque no todo fue de color de rosa, ¡que a mí también me ha tocado bailar con alguna que otra piedra en el camino!

Pero aquí sigo, con mis años, mis recuerdos, mis cicatrices y mis ganas de disfrutar de lo que todavía está por venir.

Porque la vida no se ha terminado, amigas mías. Todavía quedan conversaciones, risas, lugares por descubrir, personas bonitas por conocer y pequeños regalos que nos pueden alegrar el día. A veces basta con abrir la ventana, respirar hondo, mirar al cielo y decir: «¡Anda, qué bonito está el día!».

Así que no esperemos a echar de menos las cosas para darles importancia. Abracemos hoy, digamos hoy lo que sentimos, disfrutemos hoy de quienes tenemos cerca y no dejemos siempre la felicidad para mañana.

Y si alguna vez nos visita la nostalgia, que nos encuentre con una sonrisa y el corazón lleno de recuerdos bonitos. Porque quienes formaron parte de nuestra vida siguen teniendo un rinconcito en nosotros, y eso nadie nos lo puede quitar.

Yo no puedo regresar al pasado, pero puedo hacer que el presente merezca la pena. Y tú, amiga mía, también puedes hacerlo.

¡Que no se nos olvide vivir, disfrutar y encontrar motivos para sonreír, que la vida sigue y todavía nos quedan muchos momentos bonitos por estrenar!

Un abrazo enorme de vuestra amiga Amalia.

Siempre hay un motivo para sonreír. 🧡



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