El blog de Alma Buendía Soleado

martes, 20 de octubre de 2026

«Vacaciones con Coco en Sant Salvador: ¡Mucho equipaje y poco espacio en la cama!

¡Me he ido de vacaciones con mi equipaje, mi perro y media cama a cuestas! 😂🐩❤️

¡Buenos días, queridas amigas de mi rincón!

¡Ay, qué bonito es cambiar de aires unos días! Dejar la casa, preparar las maletas y marcharse a disfrutar de otros paisajes, de la tranquilidad y de esos pequeños placeres que nos hacen sentir que la vida todavía tiene muchas cosas bonitas que ofrecernos.

Pero, claro, cuando una se va de vacaciones con un compañero de cuatro patas, la cosa cambia un poquito. Porque tú preparas tu maleta, pero también tienes que llevar su camita, su comida, sus cositas… ¡Vamos, que al final parece que te vas a vivir al extranjero en vez de pasar unos días fuera! 😂

Y aquí estoy yo, en Sant Salvador, disfrutando de estos días tan buenos con mi Coco.

Como está haciendo un tiempo estupendo, estamos aprovechando para pasear por el paseo marítimo, disfrutar del solecito y descubrir rinconcitos nuevos. En casa caminamos bastante menos, pero aquí nos hemos venido arriba. ¡Que si nueve mil pasos, que si diez mil…! ¡Ni que nos hubiéramos apuntado a una competición deportiva!

Eso sí, vamos despacito, paramos cuando hace falta y nos sentamos un ratito frente al mar. Que una ya tiene una edad para disfrutar de la vida sin necesidad de batir ningún récord. 😂

Y mi Coco está encantado. En cuanto ve la correa, se pone más contento que unas castañuelas. ¡Él es el primero en apuntarse a la excursión! Después, cuando volvemos a la habitación, se tumba en la cama y parece que se le han acabado las pilas.

Pero luego se levanta tan campante, dando sus saltitos, y vuelta a empezar. ¡Este niño mío tiene más ganas de vacaciones que yo!

En el hotel, cuando estamos en el patio y puedo tenerlo controlado, lo dejo olisquear a sus anchas. Va de un lado para otro, investigando cada rincón, con esa naricita suya que no descansa ni un minuto. Y yo lo sigo, pendiente de él, recogiendo sus cositas y disfrutando de verlo tan feliz.

¡Qué poquito necesitamos a veces para sentirnos afortunados!

Y ahora viene lo mejor: yo me he llevado su camita para que duerma a gustito, pero el señorito ha decidido que esa cama no le interesa. ¡Ni un solo día se ha acostado en ella!

¿Que dónde duerme? ¡A mis pies, en mi cama!

Y allí estoy yo, encogidita como un acordeón, procurando no mover ni un dedito para no molestarlo. Porque quienes tenemos animales ya sabemos cómo funciona esto: compramos camas para ellos, pero al final los que dormimos en una esquinita somos nosotros.

¡Y encima estamos encantados! 😂❤️

Pero ¿sabéis qué, amigas? Que cuando lo veo tan contento, olisqueándolo todo, esperando con ilusión que le ponga la correa y disfrutando de estos días conmigo, se me llena el corazón de alegría.

Porque Coco también está de vacaciones. Tiene olores nuevos, paseos diferentes, un patio donde curiosear y una mamá que se pasa el día mirándolo con una sonrisa tonta.

Y yo soy feliz con una perdiz, como dice el refrán, viendo que él también disfruta.

A veces pensamos que para ser felices necesitamos grandes viajes, mucho dinero o planes extraordinarios. Y sí, viajar está muy bien, conocer lugares nuevos es una maravilla y yo, por mí, ya le estoy pidiendo al Universo que me vaya preparando las próximas vacaciones. ¡Que una vuelve a casa y ya está pensando en la siguiente escapadita!

Pero también hay una felicidad enorme en compartir unos días con quien quieres, pasear sin prisas, sentarte frente al mar, respirar aire fresco y ver disfrutar a ese compañero que te acompaña sin pedirte nada más que un poquito de cariño.

Los animales tienen esa manera tan especial de recordarnos que el amor no necesita grandes cosas. Ellos no saben cuánto cuesta un hotel, ni si la habitación tiene vistas al mar. Ellos quieren estar contigo, sentirse seguros y disfrutar de esos pequeños momentos que, sin darnos cuenta, se convierten en recuerdos preciosos.

Y yo, mientras tanto, seguiré disfrutando de mis vacaciones, de mi Coco, del solecito y de esta tranquilidad que tanto bien nos hace.

Porque la vida pasa muy deprisa, queridas amigas, y no quiero dejar para mañana las pequeñas alegrías que puedo disfrutar hoy.

Quiero seguir haciendo planes, descubriendo lugares, riéndome de las ocurrencias de mi perro y agradeciendo a Dios cada día que me regala, cada momento de paz y cada motivo para sonreír.

Y si algún día me preguntan qué necesito para ser feliz, quizá no tenga una respuesta complicada.

Salud, tranquilidad, cariño, ganas de vivir y la oportunidad de disfrutar de las cosas sencillas.

Ah, y una cama un poquito más grande, por si acaso. ¡Que mi Coco no entiende de repartir el espacio! 😂🐩❤️

Y vosotras, queridas amigas, contadme: cuando os vais de vacaciones con vuestros animales, ¿también termináis durmiendo en el borde de la cama mientras ellos se quedan con el mejor sitio? ¡Que quiero saber si esto solo me pasa a mí!

Os mando un abrazo enorme, lleno de cariño, y recordad siempre:

Siempre hay un motivo para sonreír. ❤️🌷



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