El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 2 de noviembre de 2026

¡Lunes, la casa patas arriba y yo con ganas de no hacer nada! 😂

¡Buenos días, mis queridas amigas de mi rincón!

¡Ya estamos a lunes otra vez! Y aquí me tenéis, pensando en todas las cosas que tengo que hacer en casa mientras mi cuerpo parece haber firmado un contrato para no moverse del sofá… ¡o de la cama, que tampoco está nada mal!

Los platos del domingo siguen en el fregadero, la ropa sucia espera pacientemente su turno y la casa me está mandando indirectas por todas partes. Pero yo, que soy muy lista, hago como que no me entero. ¡Ojitos que no ven, casa que parece más limpia! 

Porque ganas de hacer cosas tengo, ¿eh? Lo que no sé es dónde se me han metido las fuerzas para ponerme manos a la obra. Deben de haberse ido de puente sin avisarme.

Me levanto con toda la intención del mundo y me digo: —Amalia, mujer, hoy vas a dejar la casa como los chorros del oro.

Pero entonces aparece el cafelito, tan rico, tan calentito y tan fiel, que me siento un ratito a disfrutarlo. Y, claro, una cosa lleva a la otra. Miro el móvil, leo una cosita, veo otra y, cuando me quiero dar cuenta, ¡se me ha pasado la mañana y la cama sigue sin hacer!

Ahhh, y el paseito de Coco, que mi caniche no perdona su paseo.

¡Ay, amigas, si existiera un hada madrina de las tareas del hogar! Una que llegara con su varita mágica, fregara los platos, pusiera una lavadora, quitara el polvo y, ya que estamos, me preparara la comida. ¡Eso sí que sería empezar la semana con buen pie!

Y que no me cobrara mucho, que una tiene que mirar por la economía; que la magia está muy bien, pero las facturas también existen. 😂

Ahora, hablando en serio, ¿no os parece que a veces nos exigimos demasiado? Parece que, si no hacemos mil cosas al día, no hemos aprovechado el tiempo. Y yo creo que también tenemos derecho a descansar, a tomarnos un café tranquilamente y a disfrutar de esos ratitos en los que no hacemos absolutamente nada.

Que la vida no puede consistir solamente en limpiar, cocinar, recoger y volver a empezar. ¡Que también estamos aquí para vivirla!

Eso sí, tampoco vamos a dejar que los platos se conviertan en patrimonio histórico de la humanidad, que luego nos toca hacer una excavación arqueológica en el fregadero. 

Así que hoy voy a negociar conmigo misma. Primero, mi cafelito. Después, un poquito de orden. Y, entre tarea y tarea, algún descansito, que tampoco quiero acabar el lunes pidiendo una audiencia con el mismísimo San Pedro.

Porque cumplir años tiene muchas ventajas: aprendemos a conocernos, dejamos de preocuparnos por tantas tonterías y descubrimos que nuestra tranquilidad vale muchísimo. Y si un día la casa no está perfecta, pues tampoco se acaba el mundo.

Lo importante es que no tengamos la casa tan limpia que nos olvidemos de disfrutar de la vida.

Y ahora contadme, mis queridas amigas, que quiero saber la verdad de la buena: ¿sois de las que os levantáis el lunes como una locomotora, dispuestas a comeros el mundo, o de las que necesitáis tres cafés y una conversación seria con vosotras mismas antes de empezar?

¡Y si alguna conoce al hada madrina de la limpieza, que me pase el teléfono, por favor! Que yo tengo mucho que hacer, pero también tengo muchas ganas de vivir bonito.

Os mando un abrazo enorme, de esos que llegan al corazón, y os deseo una semana llena de alegría, salud y motivos para sonreír.

Y no lo olvidéis nunca, mis queridas amigas:

¡Siempre hay un motivo para sonreír! ❤️

Con todo mi cariño,

Amalia, de El Rincón de Amalia.




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