El blog de Alma Buendía Soleado
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viernes, 21 de octubre de 2016

La caja de costura de mi mamá.

 Volver a casa de tus padres después de decirles por última vez adiós es una de las cosas más dura de la vida. Yo perdí a mis padres con solo dos meses de diferencia y volver a su casa fue un duro trago, fue una mezcla de ternura, emoción, dolor y una tristeza enorme.
Mientras vas recogiendo las cosas a veces lloras y otras sonríes porque todo lo que hay en esa casa son recuerdos.
Lo primero que hice fue ir a su armario y llena de dolor y rabia saqué toda la ropa de los dos para donarla como era el deseo de ellos. No sé porqué quise mirar en el altillo, así que cogí la escalera y me puse a mirar que es lo que había, encontré todas las cosas de Navidad y empecé a tirarlo contra el suelo todo lo que me iba encontrando y estaba relacionado con la Navidad, rompí todo. No quería más Navidades sin ellos y sin mi hermana que también se había ido al cielo dos meses antes. Por eso me toco hacer todo eso sola. Mientras con toda mi rabia arrojaba todo al suelo mis ojos no dejaban de derramar lágrimas. Me sentía sola, huérfana, abandonada.
Después de mucho llorar, recogí todo del suelo lo metí en bolsas y lo baje al conteiner.
Cuando subí de la calle me senté en el sofá y allí en un rincón vi la caja de costura de mi madre, era su rincón preferido, le encantaba coser y siempre tenía entre sus manos algún pantalón, blusa etc. arreglándola. Cuando se compraba algo de ropa siempre la tenía que retocar porque siempre le encontraba alguna falta.
Ver ese rincón vacío y saber que nunca más la iba a ver allí cosiendo, me encogió el corazón y me sentí muy triste. Cogí la caja de costura y empecé a mirar lo que había dentro, había hilos, cremalleras, agujas aún hoy conservo “la caja de costura de mi mamá”  y cuando me siento triste toco todos esos recuerdos y me encanta hacerlo porque sé que todo eso ha sido tocado por ella y siento el aroma de sus dulces manos.
“La caja de costura de mi mamá” se ha convertido en algo muy importante para mí, la toco, la miro, a veces lloro y otras veces sonrío, porque en esa caja se guardan muchos recuerdos, muchas tardes de risas y bromas. Muchos cafés de las dos juntas y siempre intentando enseñarme a coser. Para mí esa caja es un tesoro.


lunes, 30 de mayo de 2016

Para ti hermana.

Hoy hace cuatro años de un día que hubiese querido que no existe en mi vida. Un día horrible, un día en el que me quedé huérfana de mi hermana. Hoy es San Fernando, el santo de mi marido, que pobrecito hace cuatro años que no lo celebramos. No puedo estar alegre el aniversario de la partida de mi hermana. Hoy quiero dedicar está entrada a mi hermana, mi amiga, mi confidente, mi alegría y mi consuelo. Con ella se fue parte de mí. Fue todo tan rápido que no me dio tiempo a reaccionar. Recuerdo aquel viernes 25 de mayo, ella fue a trabajar como cada día, a enseñar a los niños educación y lo hacía con tanto amor que los niños la adoraban. Llegó de trabajar y estuvo pendiente de nuestros padres, mi padre tenía un poquito de fiebre y por eso decidió llamarme. Fui a su casa y me dijo: “mira como me sangran las encías”. Entonces yo le dije tienes que ir al hospital, nada de ir a la mutua, al hospital y ahí te harán un análisis y te darán el resultado enseguida. Como mi papá tenía fiebre llamamos a una ambulancia para que lo llevase al hospital, mi hermana se fue en el coche de Paco un amigo de la familia y mi papá y yo esperamos a la ambulancia. En el hospital nos reunimos los cuatro, mi hermana, mi papá, Paco y yo. A mi papá lo pasaron a un box y a mi hermana le hicieron un análisis de sangre. Yo iba del box de mi papá a la sala donde estaba mi hermana esperando el resultado del análisis. En una visita a ver como seguía mi hermana, ya le habían dado el resultado. Cuando le pregunté que le habían dicho los médicos sólo me dijo: “tengo que ir al oncológico”. No hizo falta que me dijese nada más. Yo seguí en el hospital con mi papá y ella se fue al oncológico.
 Ahora pienso... cómo no me di cuenta de lo mal que estaba mi hermana y me reprocho no haber hecho más por ella. Debía estar muy malita ya y ella nunca se quejó de nada. Ingreso en el hospital y era ella la que nos animaba a todos. Tenía que empezar un tratamiento duro y largo, pero para nada estaba preocupada o por lo menos lo disimulaba muy bien. Como se le iba a caer el pelo debido al tratamiento decidió que se lo raparía antes de que se le cayese, no hubo tiempo de raparse.

 El martes 29 de mayo hablamos por teléfono, estabas bien y animada. Cuando salí de trabajar fui a verte al hospital y lo que me esperaba allí, no me lo podía creer , no era posible, no podía ser. Yo creía que era un sueño y que me estaban mintiendo todos. Me caí, chillé, patalee allí tirada en el suelo y sólo podía decir: no puede ser, me estáis engañando. Las enfermeras me decían:” Amalia por favor que hay más enfermos”. Y a mi qué me importaba. Yo solo pensaba en ti, habíamos hablado por la mañana y estabas bien. Me dieron una pastilla y ya no recuerdo mucho más. De repente me encontré en una sala rodeada de batas blancas que me decían: “Amalia si nos prometes que no vas a llorar te dejaremos entrar a ver a tu hermana, pero te tienes que comportar porque ella te oye”. Yo les contesté: “Veis como me estáis engañando, mi hermana no ha muerto”. La enfermera que tenía enfrente no sabía que decirme, creo que lloró conmigo. Yo les prometí como una niña pequeña que no lloraría y que me comportaría bien pero que quería verte. No sé qué esperaba encontrarme dentro de la habitación, pero no esperaba encontrarte allí en la cama, con tubos y una respiración difícil de explicar. Seguías con vida, pero te ibas a ir pronto, ya no volveríamos a abrazarnos, ya no me volverías a besar. Por Dios!!!.  ¡Qué me habías hecho Señor!, me habías quitado a mi hermana y yo la necesitaba mucho. Me fui de tu lado, con mi corazón roto, pero tú sabes que teníamos a dos personas que dependían de nosotras y no podía dejarlas solas. Y ahora cómo le explicó yo a papá y mamá que te has ido para siempre, ya eran mayores tenían 82 y 86 años. Se iban a ir contigo cuando se enterasen de lo que te había ocurrido. No podía perder a nadie más y no los podía hacer sufrir. Así que decidí mentirles. Ellos sabían que estabas ingresada porque esos cuatro días que tú estuviste en el hospital los llamabas y hablabas con ellos. Pero ese día tú no los ibas a llamar. Y yo qué les iba a contar. Nadie más que yo sabe lo que pasé, después de dejarte en esa cama del hospital, cuando llegué a casa y me preguntaron tus padres por ti yo empecé a contarles una mentira que duró cinco meses. Tú estabas muy malita, pero jamás les dije la verdad. Nada más que yo, sé, lo que es sonreír con el corazón roto de dolor, pena y rabia. Te fuiste el día 30 de mayo a la 01:30h. Me dejaste huérfana y sin ganas de vivir, pero tenía que ser fuerte por papá y mamá, y lo fui. Sólo espero que estés orgullosa de mi, de cómo me comporté y de cómo cuide a nuestros padres. No te pude llorar hermana porque debía sonreír por ellos. Pero después te he llorado muchas veces, me he enfadado con la vida por haberte llevado de mi lado. Me reprocho el no haberme dado cuenta que no estabas bien, pero tú no tenías ningún síntomas de que estuvieses mal. Me he dicho mil veces que cómo no pude darme cuenta de tu enfermedad y no me perdono porque quizás podría haber hecho más por ti.
Compartimos muchísimas cosas, mucho secretos, y cuántas más podríamos haber compartido si la muerte no te hubiese llevado tan pronto.
Hoy tuve la necesidad de escribirte, ¡vaya tontería!, cómo si tú pudieses leerme, pero necesitaba hacerlo, compartir contigo mis sentimientos, estoy triste hermana porque mi gran deseo sería poder estrecharte entre mis brazos y decirte que todo ha sido un sueño, besarte, mimarte, estar contigo siempre y poder realizar juntas tantos proyectos que se quedaron en el aire.
Debes estar riéndote de la tontería que estoy haciendo hoy contándote cómo fueron las cosas, hasta hoy no he sido capaz de plasmar en un papel como sucedió todo. Debes pensar; mi hermana es una payasa, no cambiará nunca, y no quiero cambiar hermana porque juntas con mis tonterías nos hemos reído mucho. Y cuando yo me vaya para estar siempre contigo y no separarnos jamás vamos a seguir riendo. Estoy tan orgullosa de ti, de tu amor por las personas, de lo buena que eras. Ojalá yo fuese la mitad de buena persona que tú eras. Pero la vida hermana me ha hecho dura. Te quiero tanto hermana. 
A veces cuando me siento sola, cojo el albún de fotos para verte, pero no puedo hacerlo, verte y no poder abrazarte me produce un dolor muy grande y mis ojos empiezan a derramar lágrimas. Hermana cuatro años sin ti es demasiado tiempo, demasiado dolor y demasiada tristeza. Te quiero mi tata y te necesito, sé que tú siempre estás conmigo y yo te explico muchas veces mi vida, mis inquietudes esperando siempre tu sabio consejo.
Tata, dale un abrazo enorme a papá y a mamá y a la tía Amalia y la tía Consuelo. 
Ayúdame hermana a vivir cada día sin tu presencia, dame fuerza para seguir aquí hasta que llegue el día que nos volvamos a reencontrar. Te quiero mucho, guapa, preciosa. 


jueves, 28 de abril de 2016

Felicidades mamá (algo se me fue contigo madre)

Felicidades mamá.

Hoy es el cumpleaños de mi mamá, 90 años cumple y estoy segura que en el cielo están haciendo una gran fiesta para celebrar el cumpleaños.
Yo no puedo celebrarlo a tu lado mamá, ni siquiera puedo abrazarte y darte un gran beso y no sabes la tristeza que eso me produce.
Recuerdo cuando cumpliste los 80 años, te preparamos una fiesta sorpresa con tus amigas y familiares, ¡qué felices fuimos ese día!, la que más feliz fue fuiste tú mamá, no te esperabas nada y de pronto cuando llegaste al restaurante te emocionaste al ver a tantas personas que te querían allí. Que montón de regalos te hicieron. Papá era feliz a tu lado y mi hermana y yo éramos felices de verte a ti disfrutar.
Hoy diez años después de ese día, estoy aquí sentada delante del ordenador escribiéndote una carta que quiero que lean muchas personas para que sepan la gran mujer que fuiste, el amor que desprendías, lo buena que eras. 
Ahora  estoy sola, ya no te tengo a mi lado, ya no podemos reírnos juntas, enfadarnos, irnos de compra que es lo que más te gustaba. Ahora siempre voy a comprar sola, no tengo a nadie que me diga como me quedan esos pantalones o esa camisa. Te necesito tanto mamá. No me acostumbro a tu ausencia, necesito abrazarte y lloro de impotencia porque no puedo hacerlo. 
Mi vida está llena de recuerdos que hemos vivido las dos juntas, éramos madre e hija pero teníamos una complicidad maravillosa, nos mirábamos y nos comprendíamos tan bien. 
Porqué os fuisteis los tres y me dejasteis aqui sola, no comprendo porque no me llevasteis con vosotros, ahora vosotros estais juntos y yo aquí echándoos mucho de menos. Eso no se hace.
Mamá estoy cansada y agotada de fingir, de mentir de decir que estoy bien cuando en realidad no estoy bien, porque te necesito tanto, necesito salir a pasear contigo cogidas de la mano. Ir a tomarnos un cortado juntas como hacíamos siempre. Ser la envidia de tus amigas por lo bien que nos llevábamos, te necesito aquí conmigo, si eso no puede ser yo le pido a Dios que me lleve contigo, con papá y con mi tata no quiero seguir viviendo si no estais conmigo.
Hoy estoy triste y solo me apetece llorar, sé que no debo hacerlo y que tengo que acostumbrarme a vivir sin ti, pero siempre estás conmigo porque te llevo en mi corazón. Sé que tú debes estar enfadada conmigo porque me ves triste y llorando y me estarás diciendo que la vida sigue y que tengo que ser fuerte por las dos personas que tú tanto querías, que son tu nieto y tu yerno, y eso trato de hacer reír por ellos pero a veces me resulta muy difícil.
Bueno mamá ya me voy a despedir de ti, porque sé que te están esperando en esa fiesta que te habrán organizado y te estarán esperando papá, la tata, tu hermana Amalia, tu hermano Kiko y tu cuñada Consuelo. Sois muchos ahí y cada vez menos aquí. Tú seguro que estarás guapísima, te habrás pintado los labios, por favor como vas a salir tú sin pintar los labios, te habrás puesto un vestido precioso y si ahí hay peluquerías habrás ido a peinarte por supuesto. 
Te quiero mamá.
Felicidades!!!


martes, 29 de marzo de 2016

Felicidades hermana

Hoy quiero dedicar mi escrito a mi hermana que sé que desde el cielo me cuida y yo hoy quiero celebrar con ella su cumpleaños.
Tata, como siempre te he llamado, quiero desearle felicidades por tu 60 cumpleaños, que mayor eres ya. Se que hoy en el cielo tenéis fiesta por tu cumpleaños y que estás rodeada de familiares. Están contigo mamá y papá, tus dos niñitos Nil y Nico, está la tía Amalia ya sé que es tu tía favorita y por eso te la has querido llevar contigo, está la tía Consuelo, tan coqueta como siempre, el tío Quico y por supuesto nuestros abuelos. Jo! Tata cuánta gente tienes a tu lado, me das envidia.
Te acuerdas  tata de hace 10 años? celebraste tus 50 años. Qué sorpresa tan grande te llevaste con la fiesta sorpresa que te habíamos preparado Juan y yo, tú no sospechabas nada de nada, pero cuando llegaste al restaurante y entraste en aquel comedor privado que te habíamos preparado para ti y viste a toda tu familia y amigos allí te emocionaste mucho, te acuerdas como lloraste. Lloramos todos al ver la emoción que te había producido el vernos a todos allí, lloramos de alegría de verte a ti tan feliz. Qué día más bonito que pasamos todos juntos. 
Te acuerdas que Lali nos regaló un vídeo de tu 50 cumpleaños con todas las fotos que nos hicimos, un montaje precioso que te realizó Lali, pues yo no he sido capaz de volver a verlo desde que te fuiste.
Ahora a tus 60 años, seguro que te hubiésemos preparado otra fiesta sorpresa como aquella, pero no hemos podido, pero sé que ahí en el cielo alguien te habrá preparado una preciosa fiesta, porque tú te lo mereces. En cambio yo aquí, solo hago que pensar en ti hoy. Hoy y todos los días pienso en ti.
 Te extraño tanto tata, ahora que no estoy pasando mis mejores meses, que estoy cada día de médicos y me encuentro tan sola, si tu estuvieses aquí conmigo, cada visita que tengo de médicos sería una fiesta para nosotras dos, nos iríamos al medico y después a comer por ahí a reírnos y contarnos nuestros secretos.

Yo te regalé una poesía, que aunque no rimase mucho la escribí con el corazón, hoy no tengo ganas de escribirte ninguna poesía por tu 60 cumpleaños, ya nada es igual. Pero te dejo aquí  la que te escribí entonces, cuando nuestra vida era solamente alegría y felicidad. No cabía nada más en nuestras vidas, teníamos salud, estaban con nosotras mamá y papá, nuestros hijos, nuestros maridos y nuestra familia, todos eramos tan felices. Y ahora todo es tan diferente.
Te quiero hermana, sé que tú me cuidas y me proteges, nunca dejes de quererme, cuidarme y protegerme.

Hace 50 años nació

Una flor hermosa,
Carmen le pusieron
A la pequeña mimosa.
Hoy todos juntos
Tu cumpleaños celebramos,
Tu familia y amigos
Contentos estamos
De verte tan feliz
A nuestro lado.
Tu presencia nos anima,
Tu sonrisa nos alegra
Y tu mirada nos ilumina.
Hoy quiero decirte
Cuanto te quiero
Pero no habría papel
Ni palabras para explicarlo.

Tu hermana.
Amalia.     29 de marzo del 2.006.

sábado, 19 de marzo de 2016

Felicidades papá.

Hoy quiero felicitar a mi papá.
Sé que desde el cielo me sigues cada día y me cuidas.
Papá cada día que pasa te extraño más, no tienes ni idea de lo que te necesito. Cada día pienso en ti y lo feliz que estaría si estuvieses a mi lado.
Te quiero Quico.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Navidad


Se acerca la Navidad y muchos de vosot@s quizás penséis como yo: “Quiero que las fiestas pasen cuanto antes, que me levante un día y que hayan terminado”. Este y otros pensamientos similares son algunos que podemos oír en esta época del año.


La Navidad hace que hasta los corazones más fríos sientan nostalgia y recuerdos de tiempos mejores. El dolor por un ser querido que ya no está entre nosotros en estas fechas se vuelve más doloroso y más recordado.


A mí me encantaba celebrar la Navidad, la Nochebuena era mi noche preferida del año, la familia junta, regalos, alegría y mucho amor. Siempre daba las gracias por tener a toda mi familia junta y feliz, mis padres, mi hermana, sobrinos, cuñado y nosotros tres mi marido, mi hijo y yo, no éramos una familia grande pero sí una familia que se amaba y que era muy feliz. Mi última Navidad feliz fue la del 2011, que poco imaginaba yo que la Navidad del 2012 iba a ser mi Navidad más triste. De ser una mesa de once personas pasó a ser una mesa solamente de tres personas, mi marido, mi hijo y yo. La tristeza me invadía, yo que siempre preparaba la comida y ponía una mesa con una bonita decoración, pase esas Navidades sin ganas de cocinar, de poner árbol y pesebre, de reír, sin regalos, sin dar gracias a Dios por la familia que tenia, quería dormirme y no levantarme hasta el día siete de enero para volver a trabajar y estar ocupada en otras cosas.

Ahora después de tres años sin ellos, sin mis padres y sin mi hermana, la Navidad se ha vuelto para mí en un día normal, pero por lo menos este año he adornado mi casa, he puesto el árbol de Navidad y el Nacimiento, y también pienso comprar unos detallitos para mis seres queridos, por ellos y para ellos he aprendido a sonreír y seguir ilusionada con algunas cosas. Mis sobrinos hacen su vida, mi cuñado igual ya no nos juntamos para celebrar la Navidad. Cómo cambia la vida cuando faltan familiares.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Para mi mamá.


Para mi mamá, que hoy hace tres años que le dije adiós.


Querida mamá, aunque mis ojos ya no te vean y aunque ya no escucho tu voz,
vive en mí tu ternura y tu recuerdo.
Aunque no encuentro una explicación por la cual te llevaron al cielo, quisiera emprender el vuelo,
y juntas de nuevo poder estar.
Aunque las lágrimas brotan de mis ojos a diario pensando en ti,
Aunque por ti cambiaría mi vida y retroceder el tiempo quisiera,
sé que estás aquí...
En la brisa del viento cuando me encuentro sola, cuando una hoja del árbol cae, cuando miro una flor hermosa y cuando una lágrima vuelve a brotar de mis ojos, sé que estás aquí a mi lado.
Siento la sensación de que alguien me cuida cuando no puedo encontrar solución a mis problemas o cuando quiero conversar tú estás aquí para escucharme.
Me duele cada día el haberte perdido.
No se cómo explicarlo, pero algo pasa dentro de mí, y es que siento que que sigues aquí.
Ya no tengo temor a la muerte, porque sé que me estás esperando, cuando llegue mi día y de nuevo un abrazo te podré dar.

jueves, 8 de mayo de 2014

Cuando yo me vaya.




Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.
Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme

domingo, 4 de mayo de 2014

Te quiero mamá.

Hoy es el día de la madre, es el segundo año que paso sin mi madre y cuanto la hecho de menos.
Mi madre era única, siempre dispuesta ayudar a todo el que se lo pidiese, ella era toda bondad.
Hoy es un día triste porque su ausencia me tiene el corazón triste, daría mi vida por volverla abrazar, poderla besar, bailar con ella y reírme con ella.
Te necesito tanto mamá.
Te quiero mamá.


sábado, 3 de noviembre de 2012

Carta de mi prima "hermana" a mi madre.


MI TIA, MI CARMELA

Tía, me piden que te escriba algo. Hoy la prima se quedó sin palabras. Pero yo ni siquiera sé como empezar. No sirvo para esto.
No sé cómo, en estos momentos, abrir mi corazón y extraer en forma de palabras tantos sentimientos, emociones y recuerdos acumulados desde mi niñez.
Desde que aquella niña de 4 años con falda plisada de cuadros escoceses se presentó en tu casa de la mano de sus padres y su tete con una terrible sensación de estar perdida y confusa. Hasta hoy, 41 años después, donde, todavía tímida, vuelvo a sentir ese sensación de perdida y confusa por no encontrar un “porqué”.
Aunque no, es verdad,  no es la razón lo que necesito buscar, si no el sentido de todo esto que nos ha pasado últimamente.

Te has ido, Tía, pero solo hay que ver esa media sonrisa en tu rostro para saber a quien has visto al otro lado. Te reencontraste con él. Tanto que le has llamado en esto últimos días, al final tuviste que ir tu a buscarlo porque él no vino. Menuda regañina te espera, Quico!.

Y ella....no, seguro que no ha sido una sorpresa encontrarte con tu hija, tu lo sabías, pero lo que no esperabas era verla acompañada. Son guapos, verdad?

Ahora encontrarás respuesta a muchas preguntas que no tuvimos el valor de contestarte.

Tengo tantas cosas a recordar, tantas anécdotas que me hacen sonreir... desde el inmenso cariño que el tío y tu me disteis cuando mis padres debían permanecer junto a mi hermano en el hospital,  pasando por nuestras regañinas de niñas por los dichosos aparatos de los oídos,  hasta la vergüenza que me hacías pasar en la terraza del Bar de la Loli...cuantas cosas, mi querida tía, mi Carmela!

Te echaré de menos, ya te estoy echando, como echo de menos al tío y a la prima. Díselo.
Dile al tio que no lo dude, no solo ha sido bueno, ha sido más que eso, ha sido mejor!
A la prima, dale las gracias, gracias por dejarme sentir todavía su complicidad, esa manera que tenía de entenderme con unas pocas palabras y una sola mirada.

Tía, si pudieras verte, también esta vez has salido guapa, guapísima, como a ti te gustaba,-¡presumida!- Con tu toque de carmín en los labios... tan elegante y señora como siempre lo fuiste.

Ahora, desde allí, te va a tocar a ti cuidarnos y mimarnos,  muy especialmente a tu Amalia.
Pero descuida, desde aquí te ayudaremos, la seguiremos de cerca hasta hacernos tan pesados que ella nos salga con alguna fresca , ya la conoces.
No te preocupes por Borja es un cielo, educado y cariñoso, todo un hombre, lo ha demostrado con creces, ¿verdad?

Gracias tía, muchas gracias porque, sin darte cuenta, nos enseñaste algo que creo que es fundamental en esta vida...saber sacar una sonrisa, sea como sea, por tristes y duros que sean los momentos vividos. Intentaremos seguir haciéndolo en tu nombre.

De sobras lo sabes...te quiero, tita.
De sobras lo sabéis...os quiero y os añoro.


Un besito,
Vuestra Lali.

Te quiero mamá.


Mamá hoy quiero decirte muchas cosas que no te dije aún, quiero dedicarte esta carta con todo mi amor, el amor que siento por ti.
Te fuiste de mi lado y en silencio. Fue tu partida en una noche fría y lluviosa,  tu corazón dejo de latir.
Yo no estaba sola, hasta el final hiciste las cosas bien, 13  noches llevaba durmiendo contigo en esa inmensa habitación, pero tú querías que yo  pudiese compartir ese dolor con alguien y esperaste a que tu sobrina Lali,  a la que tanto quieres, un ángel decías tú que es tu sobrina, estuviese junto a ti y a mi lado para poder llorar juntas. Y esa noche del 31 de octubre tú decidiste partir en silencio y  Lali y yo estuvimos en tu último suspiro y juntas nos fundimos en un abrazo y lloramos por ti, te dimos un beso a tu cuerpo sin aliento, estabas muy quieta, parecía que dormías.

Una princesa parecías, allí en tu cama, dormida.
Hoy te quiero recordar y darte las gracias por dejarme compartir tu vida durante 52 años, toda una vida llena de amor y felicidad, en un hogar alegre y feliz.
Tu vida ha sido muy feliz junto a tu Quico, 61 años de vida en común y de ese amor nacimos mi hermana y yo y los cuatro juntos hemos vivido una maravillosa vida, siempre unidos, siempre felices, hasta en los momentos difíciles siempre hemos sonreído. Rodeada de familia siempre hemos estado, tus nietos, tus yernos, tus hermanas, tus cuñadas, tus sobrinos, todos te adoraban y tú una palabra cariñosa siempre tenias para animarnos y hacernos feliz.
Muy presumida eras, a la calle sin tus labios sin pintar no podías salir, tu pelo siempre arreglado, estrenar ropa era tu mayor ilusión. Siempre alegre estabas y con tus comentarios divertidos siempre nos hacías reír. Muy querida por todos tus amigos eras. Y es que es tan fácil quererte mamá¡¡¡ que millonaria en amistades eras.
Te fuiste porque no podías vivir sin tu Quico. Tres meses llevabas viviendo sin él y ya no podías seguir viviendo sin tu amor y querías irte con él.  Al llegar al cielo una sorpresa te has llevado tu hija Carmen allí te estaba esperando. Ahora ya estáis los tres juntos y a mí me dejáis aquí, huérfana de vuestro amor.
Tu espíritu luchador a la vida se aferraba,  mas Dios, desesperado, a su lado te llamaba.
Yo, madre, ante ti me arrodillo, dando las gracias por darme la vida y protegerme siempre y prometo no defraudarte con mi comportamiento en la vida, madre mía…
Hasta luego mamá, un día voy a ir a veros a los tres y de vuestro lado ya no me moveré.
En ángel ahora te has convertido, y velando por nosotros estás.



Te quiero mamá.

lunes, 16 de julio de 2012

Adiós papá

Carta que leí en la despedida de mi padre y en la que él me dio fuerza para poder leerla sin derrumbarme.


Querido padre hoy estamos todos aquí reunidos para decirte adiós, aunque tu nunca te iras de nuestras vidas porque vivirás siempre en nosotros.
Tus nietos Juan, Mª Carmen, Borja, Manoli y Jordi están y han estado siempre  contigo para ellos has sido un abuelo ejemplar, un abuelo que les has dado mucho amor y que están felices de que hayas dejado de sufrir.
Tu sobrina Lali lamenta tu marcha pero está feliz de que hayas descansado estuvo a tu lado hasta tu último suspiro y siempre te recordará.
Papá ahora quiero hablarte yo, eres mi referencia, mi ejemplo a seguir, yo… quiero ser como tú, con ese corazón tan enorme y bueno que tienes.
Papá quiero recordarte siempre con tu sonrisa, siempre dispuesto hacer un favor a quien te lo pidiese, a ayudar siempre a tu familia y amigos.
Papá has sido el mejor padre del mundo, tus últimos meses de vida lo has pasado mal porque ya no podías hacer las cosas tu solito y eso te ponía de mal humor, pero sabes que nosotros te ayudábamos con mucho amor y felicidad, tú creías que nos estabas dando mucho trabajo pero no era así, nosotros tus nietos, tu mujer y tus hijas lo hacíamos con todo el amor que tu nos has dado y cariño como tú nos has enseñado que se hacen las cosas.
Papá tú sabes que no he sido sincera contigo que no te he dicho la verdad, pero no te enfades conmigo por favor lo he hecho por ti por no hacerte sufrir más. Ahora ya sabes… porque seguro que ella te estaba esperando lo que te he ocultado. Perdóname padre.
Quico, Quiquillo como te llamaba muchas veces, ahora tú desde el cielo has de cuidar de nosotros sobre todo de mamá, para ella eras su vida y ahora le faltas tú, su ilusión de vivir, pero los que nos quedamos aquí la vamos arropar y amar mucho para que tu ausencia sea lo menos dolorosa para ella. Después de 61 años juntos, toda una vida, para ella va a ser muy difícil seguir viviendo sin ti, sin tus mimos, sin tu amor, sin tus cuidados, hasta el último día de tu vida te has estado preocupando por ella.
Papá no te puedes imaginar cuantas personas han venido a decirte adiós, cuantos amigos están aquí contigo.
Tus yernos te quieren, tus hermanos lloran tu ausencia, tus sobrinos te admiran, tus cuñadas te echan de menos.
Vas a ser bisabuelo papá de dos bebes a los cuales les explicaremos todas tus bondades y lo feliz que te pusites al saber que Juan y Manoli iban a ser papas.
Papá me has dejado un vacío enorme con tu ausencia, pero soy feliz porque ya has descansado y ahora estás con tus seres queridos que se fueron antes que tú y que ahora estarán felices de tenerte con ellos.
Descansa en paz Quico.
Amalia.

jueves, 5 de julio de 2012

Vives en mí.

Querida Carmen, Tu traspaso, inesperado y doloroso, nos ha hecho derramar muchas lágrimas y nos ha dejado, temblorosos y aturdidos, delante de un misterio que no sabemos explicar. No nos lo acabamos de creer, que te has ido. Esta última mañana de mayo, hace un momento, cuando las campanas de esta iglesia nos han recordado tu ausencia, todavía nos resistíamos a admitir la triste noticia que ayer, rápida como el viento, se propagó por nuestro pueblo. Las campanas nos invitaban a rezar, pero nosotros no podíamos, y contemplábamos con desagrado, al menos durante un rato, como ese sonido triste apagaba y, a la vez, oscurecía la vida que teníamos delante de los ojos: la luz primaveral, tan intensa, el aire nuevo y perfumado de flores, el piar de los pájaros… Un pensamiento nos amenaza, tentador: “No es justo.” Y, en ser testimonios del desconsuelo que tu muerte ha causado en todos nosotros -familiares, amigos, vecinos-, estamos a punto de rendirnos y librarnos al vacío de la desesperanza, tan potente es el duelo que nos oprime el corazón y nos enturbia la mirada. Pero en esta hora de la despedida definitiva, reconfortados por la Palabra que acabamos de escuchar, lo rechazamos, este pensamiento. Porque decir que no es justo sería darle demasiado protagonismo a la muerte -demasiado-, y olvidar todo el bien que has hecho a lo largo de una vida intensa, estrenada ese 1 de abril de 1956 en Azuaga (Badajoz), oro de piedras y verde de viñedos y olivares, que entonces empezaba a vaciarse por causa de la emigración. Las manos y los brazos del padre y la madre que, al nacer, te acunaban y te acariciaban hoy, después de 56 años, te hubieran retenido para que no los dejaras. Tú los habías traído a tu casa para cuidarlos y ellos se han quedado un poco más indefensos, buscándote en vano con la mirada. Por ellos te esforzabas, los acompañabas al médico, dormías poco… Por eso aún llegaste a pensar que el cansancio que notabas últimamente era consecuencia de tu dedicación a aquellos que te dieron la vida. Has sembrado amor, has esparcido el bien. Por este motivo, ayer y hoy tanta gente ha querido decirte adiós por última vez y permanecer al lado de tu familia, que tanto te echará de menos. Su presencia es el primer milagro de tu traspaso, y les seguirán otros, de milagros, porque tu ejemplo nos mueve a ser más generosos y porque, como está escrito, el amor es más fuerte que la muerte. Al salir de esta iglesia, volveremos a la escuela, y cuando los niños que tú acogías cada mañana nos pregunten dónde está Carmen, les daremos una respuesta más valiente que el simple “está en el cielo” (que lo estás, claro). Les diremos -aunque no nos entiendan- que no te has ido del todo; que tu presencia discreta, tus caricias, tu trato afable, tu disponibilidad… impregnan las aulas, las calles, la plaza por donde solías moverte (y la plaza Mayor, escenario esperado y mágico donde tú, cada final de octubre, hacías tu aparición, vestida de castañera). Y si aún nos preguntan dónde estás, les cogeremos las manos, como hacías tú, y les miraremos a los ojos con ternura y, si es necesario, les invitaremos a rezar al buen Dios que, a través de tu paso por este mundo, nos ha mostrado su bondad. No eras maestra, pero tenías el alma, y, sin haberlo estudiado en los manuales, habías entendido que, esencialmente, lo que necesita un niño para crecer es sentirse amado. El amor de madre que transmitías hacía que los niños se te acercaran y encontraran en ti un lugar seguro. Te queremos recordar así, Carmen: servicial, atenta, generosa, desinteresada, afable. Queremos bendecir a Dios por haberte conocido, borrar de nuestro corazón la palabra injusto y cambiarlo por la palabra gracias. Que la Virgen del Carmen te guarde un sitio al lado de su Hijo, y tú, desde el cielo, ruega por nosotros. Adiós: esposa, madre, maestra. 

sábado, 2 de junio de 2012

Adiós hermana


Hoy amaneció un día radiante con un sol que brillaba mucho, pero para mí es el día más oscuro de mi vida.
Hermana mía hoy 31 de mayo voy a decirte adiós para siempre, aunque tú nunca te iras de mi lado porque vives en mí, vives en mi corazón y eso va a ser siempre así.
Todo ha sido tan rápido que no me ha dado tiempo de asimilarlo y aún espero que vuelvas a entrar por la puerta de tu casa y me sonrías y me digas que todo a sido un mal sueño.
Me has dejado huérfana de tus besos, de tus caricias, de tu cariño, de tu amor, de tu sonrisa, tú eres mucho más que “mi tata” eres mi cómplice, mi confidente, mi amiga. Nunca te llame Carmen ni hermana siempre eres “mi tata” y llevo tres días diciéndote hermana no te vayas no me dejes sola, mi hermana del alma.
Hoy todos los que te queríamos nos reunimos para decirte adiós y te prometo hermana, que hubieses necesitado veinte bolígrafos para escribir el nombre de todas las personas que estábamos en la Parroquia, cómo te querían hermana, en la Parroquia no cabía nadie más, la gente de pie para decirte adiós. Un señor del colegio en el que trabajas habló de ti, y mientras él hablaba de fondo había lamentaciones y llantos de tus amistades, que cosas tan bonitas dijo de ti, todos, todos nos derrumbamos y lloramos al oír lo que decía de ti.
Hermana mía no puedo creer aún que ya no estas aquí que te has ido para siempre a mí ya no me quedan lágrimas para llorarte, pero sé que tú quieres que yo siga adelante sin tristeza, sin llantos y sobre todo cuidando a nuestros padres, me has dejado una labor muy importante cuidar a nuestros padres y te prometo que no les va a faltar nada mientras yo viva y les voy a dar el cariño de las dos para que sean muy felices.
Hermana mía pocas veces te dije lo que te quiero, lo mucho que te quiero, que eres mi ejemplo a seguir, en tu cama del hospital cuando ya estabas malita, dicen que tú nos oías aunque los ojos los tenias cerraditos, yo fui muy valiente y entre a verte y te bese, te acaricie y te dije que te quería, me escuchastes verdad? Hoy y siempre te diré lo mucho que te quiero.
Dios no ha sido justo arrebatándote de mi lado, pero si te ha llevado con Él por algo será, quizás porque te quedaba mucho por sufrir y así ya no sufrirás más. La leucemia pudo contigo. Descansa en Paz hermana y cuida de tus hijos, de tu marido, de tus padres y de todos los demás que te queremos. Un día hermana voy a verte y juntas volveremos a reírnos y disfrutar.

Te quiero hermana.

domingo, 26 de febrero de 2012

A mi amigo fiel


A mi amigo fiel

 Para ti Ducan que durante catorce años en mi vida has estado.
No sabes cómo lamento no haberte dicho adiós,
No haber estado a tu lado en tu último suspiro
Y no haberte dicho lo mucho que te quiero
Y lo que te voy a echar de menos.

Te fuiste y ya no te podré abrazar.
Pero tal vez sea ahora Dios quien te necesite
Para jugar, reír y abrazarte.
¿Quién me esperará ahora por las noche cuando sienta mi llegada?
¿Quién se sentará conmigo y a quién le contaré cómo me ha ido el día?
¡Cuantas veces mis lágrimas fueron derramadas en tu pelo blanco
Y tú con tus ojos tristes me mirabas comprendiendo mis tristezas!
Ya no responderás cuando te llame “Ducan” aunque grite con todas mis fuerzas.
Tu corazoncito dejó de latir.
¿Dónde estarás ahora?
Espérame que yo iré por ahí y cuando yo llegue disfrutaremos igual que aquí.
Nunca fuiste mi perro, fuiste mi amigo fiel.
Gracias por tu cariño.
Gracias por tus besos.
Gracias por tu amor.

Hoy elijo ser feliz

Hoy me he levantado con ganas de disfrutar del día. Sin grandes planes, sin esperar que ocurra nada extraordinario. Simplemente, disfrutar d...