jueves, 28 de agosto de 2025

Cuando me haga mayor...

Yo no quiero ser una carga cuando me haga mayor.
Tengo un hijo, solo uno, y bastante hace ya con sus cosas como para encima andar cargando con la menda.

Por eso, mientras tenga fuerza, me cuido yo solita. Que si me tienen que llevar al médico, vale, pero no pienso estar molestando por tonterías. Y si un día me pongo pesada, que me sienten en una mecedora con un café bien cargado y ya verán cómo se me pasa.

No pienso envejecer contando penas ni echando en cara lo que no fue. Quiero llegar con dignidad, con buen humor y, si se puede, con un chiste listo para soltar.

Y el día que mis pasos sean cortitos y mis manos tiemblen, que me disfruten, no que me aguanten. Que si alguien me tiende la mano, sea porque le da la gana, no porque “le toca”.

Por eso me preparo desde ahora: porque no quiero ser un peso, sino un recuerdo alegre. Que cuando ya no esté, mi hijo pueda decir:
“Mi madre fue la mujer más auténtica que conocí: me dio amor, alegría… y hasta en las peores se sacaba un chascarrillo para hacernos reír”.



 

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