El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 12 de enero de 2026

Un día sencillo, pero que llena el corazón


Hoy ha sido uno de esos días que parecen sencillos, pero que, al final, te llenan el corazón de luz. Hace unos días vinieron a revisar el gas, el calentador… y yo no estaba en casa. Hoy, por fin, ha venido el señor a hacer la revisión. Y ¡vaya sorpresa! Ha resultado ser un hombre encantador, de esos que parecen haber sido creados para recordar que aún hay gente buena y auténtica en el mundo.

Hemos hablado durante un buen rato, contándonos un poquito de nuestras vidas. Yo le hablé de Coco, de mis alegrías, y él me compartió cosas de su vida también. Y entonces, me dijo unas palabras que me llegaron muy adentro: “Qué persona más maravillosa eres. Desprendes una luz que estaría todo el día hablando contigo. Qué auténtica y sincera eres”. Palabras así, sin conocerme, que te abrazan el alma.

Le conté que había escrito un libro y, cuando le dije el título, “Siempre hay un motivo para sonreír”, no solo se sorprendió, sino que se metió de inmediato a comprarlo. Me dijo que quería conocerme más… claro, amistosamente, porque está felizmente casado y con sus hijos. Pero aún así, me pareció precioso que alguien reconozca tu luz con tanta naturalidad. Le dije que, cuando tenga el libro, si quiere, podemos quedar y se lo firmo… y su asombro fue tan bonito: “¿Me lo dices de verdad?” Pues claro, a las personas educadas y buenas les abres el corazón.

Después de ese momento tan especial, Coco y yo salimos a pasear. Hemos comprado alcachofas y calçots para la barbacoa de mañana, un vinito tinto para acompañarla, y hemos tomado un café disfrutando de un sol de invierno maravilloso, cálido y sin viento, aunque un poco de frío si hace. De vuelta a casa, una siesta de diez minutitos nos recargó de energía, y luego otra salida para pasear, encontrándonos con gente, sonrisas, charlas y miradas cómplices.

Hoy ha sido un día sencillo, pero completo: lleno de palabras que iluminan, gestos que acarician y momentos que te recuerdan que la vida, incluso en lo cotidiano, puede ser un regalo. Hoy, mi corazón ha sonreído, Coco ha trotado feliz a mi lado, y yo he sentido la alegría de los pequeños milagros que aparecen cuando menos los esperas.


Si quereis comprar mi libro, os dejo el enlace:

Siempre hay un motivo para sonreír

Gracias a tod@s los que pasaís por mi rinconcito.

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