Hoy es Domingo de Ramos.
Y aunque los años pasen, hay días que se quedan grabados en el corazón para siempre.
Cuando yo era pequeña, mi madre siempre decía que en Domingo de Ramos había que estrenar. Qué ilusión… Mi hermana y yo, iguales, con nuestro vestidito nuevo, la palma en la mano, camino de la parroquia para bendecirla. Era un día especial, lleno de luz, de familia, de esos momentos que sin saberlo, se convierten en recuerdos eternos.
Hoy todo eso ha cambiado.
Ya no están mis padres, ya no está mi hermana… y tampoco estreno ropa ese día. La vida ha ido poniendo sus ausencias, sus silencios.
Pero ¿sabéis una cosa? Este día no se ha vuelto triste.
Hoy es distinto, sí… pero sigue teniendo su magia.
Hoy, con mi Coco, he salido a pasear. Me he ido a tomar unos churros con chocolate, invitada además, que eso siempre sabe mejor.
Hoy también es 29 de marzo, el cumpleaños de mi hermana… y yo siento, muy dentro, que allá donde esté, lo estarán celebrando. Todos juntos.
Y yo, a mi manera, también lo he celebrado.
Porque la vida sigue, con sus cambios, con sus ausencias… pero también con sus pequeños momentos de felicidad. Un paseo, un café, una charla, el cariño de una amiga, el amor de un perrito.
Hace frío hoy, curioso para ser primavera. El viento se cuela, pero al sol se está bien. Como la vida misma… a veces sopla fuerte, pero siempre hay un rayito de calor que nos sostiene.
Hoy no estreno ropa.
Pero estreno otra cosa mucho más importante:
la capacidad de seguir disfrutando, de recordar sin tristeza, y de vivir con gratitud.
Feliz Domingo de Ramos.
Con recuerdos… y con vida. 💛

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