El blog de Alma Buendía Soleado

lunes, 26 de octubre de 2026

QUIERO ENVEJECER CON DIGNIDAD, TRANQUILIDAD Y UNA SONRISA


Hay cosas en las que una empieza a pensar cuando va cumpliendo años. Y no, amigas mías, no estoy hablando de las arrugas, de las canas ni de si nos queda mejor el vestido rojo o el amarillo.  ¡Que una todavía tiene derecho a ponerse guapa y presumir un poquito!

Estoy hablando de algo mucho más importante: cómo queremos vivir nuestra vejez.

Yo tengo un hijo al que quiero con toda mi alma, pero también tengo muy claro que quiero seguir siendo dueña de mi vida mientras pueda. No quiero convertirme en una carga para él ni que sienta que tiene que dejar de vivir su propia vida para ocuparse de la mía.

Quiero que Borja haga su camino, que disfrute, que tenga sus ilusiones, sus proyectos y sus momentos felices. Y yo quiero seguir haciendo lo mismo con los míos. Porque el amor de una madre no consiste en tener a un hijo atado a sus faldas toda la vida. ¡Bastante trabajo tienen ya los pobres con organizarse ellos mismos! 

Por eso, mientras tenga fuerzas, quiero aprender a cuidarme, a resolver mis cosas y a depender lo menos posible de los demás. Quiero tener mis asuntos en orden, disfrutar de mi independencia y no vivir esperando que alguien venga a decirme qué tengo que hacer.

Tampoco quiero llegar a mayor con una libreta imaginaria de todas las cosas que hice por los demás, pasando factura por cada favor, cada desvelo o cada sacrificio. Lo que he dado, lo he dado porque me ha salido del corazón. Y lo que no recibí, por mucho que a veces me haya dolido, no quiero llevarlo a cuestas el resto de mi vida.

Quiero envejecer con el corazón ligero, no lleno de reproches.

Eso sí, amigas, ser independiente no significa que no necesitemos cariño. ¡Ni que nos tengan que encerrar en una torre para demostrar que podemos solas! Una cosa es saber cuidarse y otra muy distinta es no necesitar nunca un abrazo, una conversación o una mano amiga.

Yo también quiero sentirme querida, escuchada y acompañada. Quiero que las personas que estén a mi lado lo hagan porque les apetece compartir un ratito conmigo, no porque se sientan obligadas.

Y si algún día mis pasos se vuelven más lentos, mis manos tiemblan o necesito que alguien me ayude, ojalá esa ayuda llegue con cariño. Y si la vida me pone en esa situación, también quiero tener la humildad de aceptar que no siempre podremos hacerlo todo por nuestra cuenta.

Porque la dignidad no consiste en no necesitar jamás a nadie. Consiste también en saber aceptar una mano tendida sin dejar de ser una misma.

Mientras tanto, pienso seguir viviendo, aprendiendo, riendo, escribiendo mis cositas y disfrutando de las pequeñas alegrías que me regala cada día. Que para quedarse sentada esperando a que pasen los años, ¡todavía me queda mucha guerra que dar! 😂

No sé qué me traerá el futuro, y tampoco necesito tenerlo todo controlado. Lo que sí sé es que quiero vivir el presente con ilusión, cuidar de mí y dejar a las personas que quiero el recuerdo de una mujer que intentó vivir con libertad, cariño y alegría.

Y si algún día alguien recuerda una conversación conmigo, una sonrisa, una ocurrencia o uno de mis disparates, me encantará pensar que dejé algo bonito en su corazón.

Porque al final, amigas mías, no se trata de conseguir que nunca tengan que cuidarnos. Se trata de construir una vida en la que haya amor, respeto, libertad y comprensión, tanto para los demás como para nosotras mismas.

Yo quiero ser una madre que quiere sin atar, una mujer que se cuida sin aislarse y una persona que disfruta de la vida sin vivir con miedo al mañana.

Y ahora os pregunto una cosita: ¿vosotras también pensáis en cómo queréis vivir vuestra vejez? ¿Os preocupa depender de los demás o preferís disfrutar del presente sin adelantar acontecimientos?

Os leo, que ya sabéis que me encanta charlar con vosotras.

¡Un abrazo enorme, mis queridas amigas! Cuidaos mucho, quereros todavía más y no olvidéis que, mientras tengamos un día por delante, siempre podemos encontrar un motivo para sonreír.

El Rincón de Amalia

Siempre hay un motivo para sonreír. 🌻❤️



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